Una sorpresiva huelga de estibadores declarada en las últimas horas de anoche mantenía virtualmente paralizado ayer el vecino puerto de Valparaíso, el principal del país.
La gobernadora del puerto, Josefina Bilbao, rechazó la afirmación de los dirigentes de los trabajadores, que afirmaron que el movimiento fue declarado por lo que consideran incumplimiento de acuerdos adquiridos con el pasado gobierno del presidente Eduardo Frei.
El presidente Ricardo Lagos lamentó la huelga, e instó a los trabajadores a dialogar en vez de usar medidas de fuerza.
Lagos recordó que una de sus primeras medidas como presidente fue abrir las puertas del palacio presidencial de La Moneda para permitir que la gente lo visite, y dijo que esa decisión es también una invitación a dialogar. Bilbao dijo que la semana pasada se pagaron los dineros comprometidos a todos los trabajadores mayores de 54 años que se retiraron y que otros 123 trabajadores más jóvenes rechazaron seguir cursos para adquirir nuevos oficios o el ser contratados en empleos municipales.
El dirigente Jaime Muñoz dijo que en las próximas horas adherirían a la huelga trabajadores de otros puertos de norte a sur, pero alrededor del mediodía no había confirmación, salvo en San Antonio, al suroeste de Santiago.
En Valparaíso, se dijo que ocho barcos que debían cargar fruta de exportación se mantenían a la espera.
El puerto permanecía en calma, luego de algunos incidentes protagonizados anoche por los huelguistas, que marcharon por las calles y quemaron neumáticos.
Los huelguistas protestan por el retraso en el pago de beneficios a unos 600 trabajadores que el año pasado aceptaron jubilar anticipadamente, por la necesidad de reducir personal debido a la privatización de algunas actividades portuarias.
Según el acuerdo negociado entonces con el actual ministro del Interior, José Miguel Insulza, debían también recibir ayuda para organizar microempresas para trabajar. Insulza era a la sazón secretario General de Gobierno. "Insulza: con los portuarios no se juega", rezaba un cartel exhibido en las protestas de anoche. "Los trabajadores portuarios nos sentimos atropellados y burlados por las autoridades del país", dijo el dirigente Miguel Osses al diario El Mercurio.