La sostenibilidad se ha convertido en un aspecto fundamental y clave en el desarrollo de las economías del mundo, y en ese caso Panamá no es la excepción.
A pesar de que el concepto culturalmente no está del todo claro, el Estado en su conjunto debe tomarse la tarea de arraigar en los grupos de interés prácticas amigables con el medioambiente.
A juicio de Jesús González, socio líder de prácticas en desarrollo sostenible de la firma consultora KPMG en México, a nivel corporativo debe existir un balance entre lo social y lo ambiental.
Uno de los mayores retos para llegar a ser una empresa sostenible es evolucionar en la parte cultural, enfatizó el consultor, añadiendo que este es un tema que debe permear en toda la sociedad. Dijo que e rol del Estado en esta materia debería ser identificar los aspectos críticos en el país y a la vez regularlos, exigiendo que se cumplan las medidas mínimas.
A nivel corporativo, si las empresas comprendieran que los temas de sostenibilidad impactan la reputación, los costos, entre otros aspectos, estas deberían ser proactivas para asegurar que buscan una permanencia en el tiempo.
Pero el mayor exigente en los temas de sostenibilidad es el consumidor, es por eso que en el caso de Latinoamérica este aspecto aún se sigue rezagado.
Hablando puntualmente de Panamá, González manifestó que en el país, por tener altas ventajas competitivas y por el vínculo que ejerce el Canal con los países del resto del mundo, se generan responsabilidades muy fuertes. “Hoy muchos ojos están vigilando a Panamá, por lo que se deben tomar acciones con miras a elevar la sostenibilidad en todos los niveles”, expresó.