La calificadora de riesgo Standard & Poor (S&P) le dio otra oportunidad al país de mejorar su situación fiscal y comprobar a los mercados internacionales, que tomará las decisiones correctas. Ya que la calificadora mantuvo la calificación de Panamá en BB (-) con perspectiva negativa.
Panamá conserva de este modo la perspectiva negativa en la que fue colocada en marzo del año pasado, cuando la calificadora de riesgo encontró ciertas debilidades fiscales que debían subsanarse.
Con está decisión la calificadora, S&P envía a las autoridades el mensaje de que aún los correctivos no han sido tomados.
La perspectiva negativa mantiene al país en capilla ardiente, toda vez, que en la próxima revisión la calificadora puede disminuir la nota del país. Esto encarecería a Panamá el costo del dinero al momento de salir a los mercados internacionales.
Standard and Poor señala en su informe que está calificación podría degradarse por la presión que ejerce el déficit fiscal, y que actualmente está en niveles muy altos.
La reforma al sistema de pensiones de la Caja de Seguro Social, el referéndum para la posible expansión del Canal de Panamá, el acuerdo bilateral de comercio con Estados Unidos, y el desarrollo de la Zona Procesadora de Howard, son los retos más importantes para la nueva administración que tome las riendas del país, el próximo 1 de septiembre.
Lisa Schineller, analista de Standard and Poor para Panamá, explicó en su informe que la firma de un acuerdo de libre comercio con EU ayudaría al desarrollo de las áreas revertidas y esto generaría más ingresos al país, lo que podría contribuir a disminuir la presión fiscal.
Otra tarea pendiente será la reducción del monto de la deuda pública, ya que la misma representa aproximadamente el 60% del Producto Interno Bruto (PIB).
Es decir un incremento del 40% en estos últimos 4 años, según análisis realizados por la calificadora.