Este "mercado de baja calidad", según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), no es más que la informalidad disfrazada de empleo, pues no ofrece ninguna garantía para que el trabajador pueda mejorar su estatus de vida.
Si se toma en cuenta esta situación, el organismo internacional cifra el desempleo en Panamá en cerca de un 30%.
No obstante, las autoridades nacionales establecen el desempleo abierto en 8, 6%.
En 1991 el "mercado de baja calidad" en el país estaba en un rango de 37 personas, siempre de acuerdo con la CEPAL.
Economistas consultados achacan esta diferencia a la metodología que se emplea localmente para medir el empleo.
En Panamá, cada mes de agosto la Contraloría General realiza la "Encuesta de hogares", en donde se registra como empleado a todo aquel que tiene una ocupación o trabajo remunerado en dinero o en especie. Aquí no se mide la "calidad" del empleo.
El economista Juan Jované lamentó que la calidad del empleo esté descendiendo, "porque así los pobres se vuelven más pobres y los ricos más ricos".
Alfredo Berrocal, de la Federación Nacional de Servidores Públicos, sostuvo que el problema en el país es que se están creando empleos que no generan ingresos (ver gráfica).
Culpa de esta baja calidad al rezago tecnológico de más de 25 años, pues "no se inverte en la modernización de las empresas, ni en la capacitación del recurso humano".
El planteamiento de la CEPAL es rechazado por David Saied, director de Políticas Públicas del Ministerio de Economía y Finanzas.
Saied basa su opinión en el último reporte de los cotizantes al Seguro Social, en donde se indica que en noviembre de 2004 ingresaron al sistema 535, 947 cotizantes, y en noviembre de 2006 subieron a 610, 154.
Pero, el economista Rolando Gordón aseguró que la calidad del empleo se ha ido desmejorando, debido a que la informalidad ha ido crecimiento al mismo ritmo que la economía.