La deuda pública acumulada por Brasil cerró el año pasado en 3.500 millones de reales (unos 1,100 millones de dólares), lo que supuso un fuerte aumento del 14.3 % en relación con 2016, según datos divulgados ayer por el Tesoro Nacional.
Las obligaciones del sector público brasileño están constituidas en su gran mayoría por títulos emitidos por el Tesoro Nacional para financiar el creciente déficit fiscal del país, cuya economía ha comenzado a recuperarse tímidamente de la dura recesión en que se sumergió por dos años.
La crisis comenzó a ser superada a mediados del año pasado y, de acuerdo a los cálculos de los analistas financieros y del propio Gobierno, la economía brasileña creció en 2017 en torno a un 0.7 %, una tendencia que deberá mantenerse durante este año, para cuando se prevé una expansión cercana al 1.8 %.