Brasil se trazó la meta de triplicar sus exportaciones hacia China para el año 2010, cuando de acuerdo a las previsiones deberán llegar a 30.000 millones de dólares anuales, anunciaron ayer fuentes oficiales.
Los focos de esa ofensiva comercial serán petróleo y derivados, metales no ferrosos, papel y celulosa, productos siderúrgicos y todo tipo de carnes, granos y minerales, áreas en las que Brasil tiene posiciones de liderazgo mundial o una creciente presencia, como en el caso de los hidrocarburos.
Los ambiciosos planes del Gobierno con la poderosa economía china fueron presentados ayer por el director del departamento de Comercio Exterior del ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio, Welber Barral.