De los $800 millones que el Estado destina anualmente para subsidiar distintos programas sociales, aproximadamente $203.4 millones son para subvencionar las fluctuaciones del precio del combustible.
Esta materia prima, que es fundamental para la generación eléctrica, requirió unos $86 millones en el presupuesto de este año, sostuvo Juan Urriola, secretario de Energía.
Cuantía que servirá para prevenir aumentos en la facturación de energía, un auxilio económico del que solo se benefician los que consumen hasta 500 kilovatios/hora, dijo Urriola.
“Francamente, al Estado se le está yendo la mano en subsidios”, expresó el funcionario, para defender la estrategia adoptada para paliar el impacto del barril de petróleo que llegó a cotizarse ayer en 112.79 dólares a nivel internacional.
Ante este panorama, el secretario evitó emitir algún pronóstico en cuanto a las posibilidades de aumento en el costo de la energía que puedan registrarse en el próximo semestre.
A quienes ya le anunciaron un aumento de medio centésimo en la facturación de la energía es a los industriales, quienes notarán el ajuste en sus facturas del próximo semestre.
La noticia que recibió Juan Francisco Kiener, presidente del Sindicato de Industriales, por parte de Edemet Edechi, le cayó como un balde de agua fría.
Sin embargo, asegura que aparte del aumento de la energía, le preocupa más el incremento del 55% en los fletes que anunciaron recientemente las navieras. Mientras, el maíz se ha encarecido un 60%, materia empleada para alimentar a los cerdos y pollos.
Dijo que por el momento no ha percibido una variación a la alza en la facturación energética, no obstante, no descarta traspasar cualquier costo adicional al consumidor final.
Repercusiones.
Frente a las presiones que ejercen los mercados internacionales y la dependencia de Panamá a los derivados del petróleo, el Gobierno tuvo que solicitar ante el pleno de la Asamblea una dispensa para poder aumentar a 3% el techo del déficit fiscal.
Esta decisión no afecta las finanzas del Estado panameño a corto plazo, señaló Luisa Turolla, asesora de Proyectos Inteligentes.
Y es que junto con eso, recomienda que se debe revisar el programa de inversiones públicas del quinquenio para detallar qué obras tienen prioridad.
Esto les permitirá conocer el impacto de la deuda pública, frente a las previsiones de crecimiento. “Porque no se puede poner en riesgo el grado de inversión”, añadió Turolla.