La iniciativa del presidente Fernando Henrique Cardoso de Brasil de realizar a fin de mes la primera cumbre de las naciones sudamericanas se enmarca en los planes de su política exterior, para impulsar al Mercosur a constituirse como un eventual contrapeso al NAFTA, el tratado de libre comercio entre Estados Unidos, Canadá y México.
La reunión, que se celebrara los dias 31de agosto y 1 de septiembre en Brasilia, representa a su vez la culminación de una ambiciosa "geoestrategia", en el seno del sistema interamericano, así como la realización de un viejo sueño de Cardoso, según los observadores diplomáticos.
"Por primera vez en 200 años se reunirán todos los jefes de estado de Sudamérica para explorar intereses regionales comunes y cómo enfrentar el nuevo milenio," sentencia Rubens A. Barbosa, el embajador de Brasil en Estados Unidos , en una entrevista con El Panamá América.
"El mero hecho de que se realice esta reunión tiene un enorme significado. Por primera vez en la historia se le ocurrió a alguien a convocar un encuentro de esta naturaleza".
La reunión considerará "concretos puntos de interés", precisó el diplomático, dentro de una agenda conformada de cuatro puntos: (1) el fortalecimiento de la democracia; (2) expansión de comercio; (3) consolidación de una infraestructura común; (4) la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo internacional ¿Por qué se convoca esta cumbre fuera del ámbito de la Organización de los Estados Americanos (OEA) o del Grupo de Río?, fue preguntado.
"Consideramos que Sudamérica," explica, "es una unidad, distinta a Norteamerica y Centroamérica con intereses comunes distintos. Por eso necesitamos una reunión en la que se discutirán, exclusivamente, problemas comunes de la región, sin la presencia de otros países con intereses ajenos a los nuestros., por ejemplo integración física en energía, transporte y comunicaciones".
La frontera de América del Norte llega hasta Panamá", había señalado a comienzos de mes Celso Lafer, ex ministro de Relaciones Exteriores y de Industria de Brasil y gran amigo de Cardoso, dividiendo en dos al continente.
Por otro lado, Cardoso mismo tendrá oportunidad de afirmar su vocación continental cuando asista a la Cumbre Iberoamericana que se realizará en Panamá a mediados de noviembre.
De hecho, la cumbre sudamericana es la concretización de una premeditaseis de Cardoso, un destacado sociólogo que, a diferencia de otros políticos brasileros que apuntaban a insertar a la mayor potencia latinoamericana en el ámbito mundial, siempre prefirió consolidar el ámbito regional. Barbosa, asi como otros diplomáticos, colocan el nacimiento de la idea en 1992, cuando Cardoso ocupaba el cargo de ministro de Relaciones Exteriores. Apuntan que Brasil ya no se identifica con aquel pais del que decían que su futuro está en el mañana. Es como si dijeran que "ese mañana ha llegado, es hoy".
El embajador, un destacado tecnico que fungió como subsecretario de Relaciones Exteriores en ese periodo tambien con el subsiguiente canciller, Celso Lafer, uno de los científicos sociales mas connotados de Brasil, reconoció que participó en la formulación original del plan de "aproximación sudamericana", aunque enfatizó de que el plan es político más que económico porque no contempla la creación de una zona de libre comercio similar al NAFTA.
Más que crear una potencial ampliación del Mercosur, su objetivo es más político: crear una Comunidad Sudamericana, con su propia agenda, enfatizando el concepto de la "vecindad". Cuando este corresponsal entrevistó a Cardoso hace casi dos años, cada vez que cuestionaba al mandatario sobre su política "latinoamericana", éste lo corrigió, insistiendo, "Sudamericana". Ya los mandatarios de los 12 países invitados han confirmado su asistencia a la conferencia en sendas comunicaciones a Itamaraty, sede del ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil.
Actualmente, el gobierno de Brasil confía en que la cumbre sea la ocasión que consagre "el sueño" de Cardoso, asentando las bases para una "agenda de trabajo" que podria resultar en futuras reuniones anuales.
El pasado jueves, Barbosa, antes de partir para Brasil, recabó el apoyo de Enrique Iglesias, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El embajador aprovechó la larga historia del BID en favor de la integración regional para solicitar que prepare un "estudio de factibilidad" que vislumbre el financiamiento internacional para una serie de proyectos de infraestructura que abarquen a la región desde Colombia y Venezuela hasta Uruguay, Argentina y Chile. Iglesias es el único invitado, aparte de los jefes de Estado y Gobierno, que incluyen los primeros ministros de Guyana y Surinam, ademas de los 10 presidentes sudamericanos. Pero esto no incomoda a la cúpula de la OEA.
"Desde nuestra perspectiva," expresó Luigi Einaudi, el recientemente electo secretario general adjunto de la OEA, "la gradual creación de grupos subregionales, desde el CARICOM y la comunidad Centroamericana a la Cuenca del Caribe al Mercosur y a la Comunidad Andina y el NAFTA, deben verse como un desarrollo que ayuda a crear mejores equilibrios en el continente".
"Por eso, eventos como la Cumbre de Brasilia pueden considerarse como allanando el camino a una cooperacion interamericana mas efectiva".
No todos comparten esta apreciacion constructiva de la diplomacia brasilera. Durante su reciente viaje relámpago a Sudamérica, el presidente electo de Mexico, Vicente Fox Quesada, recordó a sus homologos en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, que "el Norte tambien existe".
"En América Latina es donde realmente está ahora buena parte de nuestro compromiso", afirmó Fox en Santiago de Chile. A diferencia de los demás presidentes mexicanos de reciente historia, cuyo primer destino fue Estados Unidos, elegimos como primer viaje al exterior precisamente al Mercosur porque nos sentimos hermanados con Latinoamérica", Fox observó al periódico "Clarín" de Buenos Aires. Su viaje a Washington está programado para el 24 de agosto, seguido por una conferencia en Dallas, patrocinado por el periódico Dallas Morning News.