Prudence Moime alza la vista mientras revuelve una olla de harina de maíz frente a su casucha de dos habitaciones en el noreste de Sudáfrica y mira la ladera rocosa circundante. Justo detrás de ese paisaje se encuentran algunos de los mejores depósitos de platino del mundo.
Dice que espera en vano algo del dinero prometido a su aldea por African Rainbow Minerals Ltd., que es en parte propiedad de Patrice Motsepe, el sudafricano negro más rico y beneficiario de la política nacional para difundir la riqueza a los negros después del fin del apartheid .
En momentos en que el expresidente Nelson Mandela, con 96 años recién cumplidos, se recupera en un hospital de Pretoria, su sueño de distribuir en forma generalizada la riqueza del país se ha evaporado. Tras 19 años de su elección, crece el descontento ante la forma en que una pequeña élite vinculada al Congreso Nacional Africano (CNA) se benefició con más de 600 mil millones de rands ($61 mil millones) en acuerdos de promoción económica para la población negra.
Los pobladores dicen que en el año 2000, la gente de Motsepe les ofreció una participación a crédito del 8.5% en la mina de platino de Modikwa, prometiendo desarrollar escuelas, hospitales, casas y rutas en las colinas de la provincia de Limpopo. En tanto Motsepe actualmente es multimillonario, los 80,000 miembros de la comunidad todavía deben colectivamente 158 millones de rands ($16 millones) de su parte.
“Prometieron desarrollar el pueblo”, dijo Moime frente a su casa derruida, donde una hilera de ladrillos sirve como mesada de cocina. “Las casas nunca se construyeron”.
Moime, de 30 años, dice que ella y su marido siguen sin empleos y alimentan a su familia con un subsidio estatal para asistencia social infantil por 560 rands ($57) mensuales. Ni ella ni los otros habitantes de las casuchas de chapa que salpican el paisaje yermo tienen agua corriente. Los ejecutivos de Modikwa dicen que la empresa gastó 110 millones de rands ($11 millones) en proyectos de desarrollo para la comunidad, y que recluta en la región más de tres cuartas partes de la fuerza de trabajo.