Este ligero superávit, de acuerdo con el Ministerio de Economía y Finanzas, es el reflejo de la actividad económica y de una ejecución presupuestaria tendiente a reducir el déficit fiscal, la relación deuda
PIB e incrementar el ahorro corriente para destinar esos recursos a fortalecer el programa de inversiones públicas.
Las cifras oficiales también indican que durante este primer semestre del año fiscal 2007, el ahorro corriente total es más del doble (118, 0%) del nivel de ahorro al primer semestre de 2006, es decir, aumentó en $269.7 millones, pasando de $228.6 millones a $498.3 millones.
Por su parte, el balance primario del Sector Público No Financiero también logró un importante superávit de $366.4 millones.
El problema no radica del todo en el estado civil, sino en la manera que ésta visualice su comportamiento.
Cabe mencionar que también se pueden dar casos en los padres, aunque no es frecuente.
El miedo a envejecer podría ser el principal factor determinante en esta situación, pero existen otros que también influyen:
Inmadurez por parte de la madre.
Les resulta difícil aceptar su papel de madre.
Problemas de identidad, puede haber una regresión hacia sus años de adolescente.
Son mujeres de baja autoestima, no se sienten bien con ellas mismas.
Cuando se dan estos casos en donde se sobrepasan los límites de una simple amistad, se afecta sobremanera la relación afectiva madre-hija.
Es necesario que ambas partes se tomen un tiempo para meditar en qué están fallando. Por ejemplo, en el caso de la hija analizar por qué le permite estas libertades a su madre, si es por temor o por no contradecirla.
Se recomienda a la joven actuar con mucha cautela y reserva, sin olvidar que se trata de su madre, por ello es importante el diálogo y plantearle lo que le incomoda para tratar de buscar la solución.
Para enfrentar esta particular situación familiar, hay enfoques terapéuticos que buscan que la madre vuelva a ser una guía en la toma de decisiones, una acompañante, aquella confidente que sabe orientar y fortalecer la personalidad de la hija.
Como siempre, para llegar a este punto hay que reconocer que hay un problema y buscar ayuda para solucionarlo.
De tratarse de un caso extremo, los familiares deben interceder y hacerle ver a la madre que no está bien.
Si la situación es obsesiva y patológica ambas deben recibir ayuda profesional.
El mensaje que le transmite a su hija no es el adecuado, por lo tanto, hay que hacérselo notar.
La madre siempre debe aprender a sembrar en la mente de sus hijos criterios sanos.