Los países sudamericanos realizaron el fin de semana su II Cumbre, donde priorizaron la integración como elemento clave para la negociación del ALCA y en que aprovecharon para denunciar las prácticas proteccionistas de los países desarrollados.
Convocada como una Cumbre informal -es decir, sin una agenda previa-, los doce mandatarios presentes en este puerto sobre el Océano Pacífico mostraron su decisión de avanzar en un proyecto iniciado en la primera reunión, celebrada dos años atrás en Brasilia, para integrar físicamente la región.
La propia declaración firmada por los presidentes o sus delegados señala que esa integración permitirá a la subregión el fortalecimiento de “su capacidad negociadora en otros procesos, particularmente el ALCA”.
Más allá de las exhortaciones a la democracia y a la solidaridad, los sudamericanos pueden exhibir como resultado concreto la iniciativa de Integración de la Infraestructura Regional de América del Sur (IIRSA), creada en Brasilia y a través de la cual se construirán obras que integren la región, como la que pretende unir los océanos Pacífico y Atlántico a través del río Amazonas y sus ramales.
Toda esta preparación tiene en la mira la negociación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), una iniciativa para formar un mercado único hemisférico de 800 millones de consumidores desde Alaska hasta la Tierra del Fuego, con la sola exclusión de Cuba.
Como señaló el presidente chileno, Ricardo Lagos, para indicar la importancia de este aspecto, “necesitamos buena integración física y seguridad energética. No sólo es negociar (en el ALCA) sino mejorar productividad y eficiencia”. Los mandatarios sudamericanos repitieron a lo largo de los dos días de encuentro que era necesario actuar como una sola voz en las negociaciones del ALCA.