La implantación de cajeros automáticos y el desarrollo de los medios de pago electrónicos permitió a los bancos y cajas de ahorro españolas reducir sus costes el 45 % entre 1992 y 2000, un ahorro de 5,000 millones de euros (5,350 millones de dólares) en ese período.
Esa es una de las conclusiones del informe Tecnología y costes en el sector bancario español, publicado en el último número de la revista Cuadernos de Información Económica, editada por la Fundación de Cajas de Ahorros Confederadas (FUNCAS). La reducción de los costes operativos unitarios del sector en Europa fue menor, ya que en Italia fue del 17 %, seguida de Alemania (19 %), Francia y Portugal (25 %), mientras que el ahorro de costes en el Reino Unido fue del 38 % y del 42 % en Finlandia.
La implantación de estos nuevos instrumentos estuvo motivada por la necesidad de combatir el estrechamiento de márgenes generado por la caída de los tipos y el aumento de la competencia con el crecimiento de ingresos a través del uso de medios de pago y la contención de los gastos de explotación con los cajeros.
El uso del cajero, que en ese período pasó en España de 0.6 a 1.25 unidades por oficina, produjo otras transformaciones en el negocio financiero, ya que actuó como un sustituto de la oficina y afectó a la plantilla.
Los bancos y cajas emprendieron una implantación dispar de cajeros, ya que aumentaron las cajas de ahorro de 0.8 a 1.3 unidades por oficina, y en los bancos de 0.4 a 1.2 cajeros.