Las aseguradoras estadounidenses se retiran masivamente de la cobertura de riesgos vinculados al terrorismo después de los atentados del 11 de septiembre, poniendo en peligro el desempeño de vastos sectores industriales, destacó ayer la calificadora Standard and Poor"s.
"Prácticamente todas las aseguradoras revisaron las pólizas existentes para excluir la cobertura de actos terroristas, o anunciaron su intención de hacerlo en la próxima renovación de suscripciones en 2002", precisó la agencia basada en Nueva York.
"La falta de cobertura puede apocar la economía si negocios como las aerolíneas, los equipos deportivos o los centros comerciales deben reducir o incluso cesar sus actividades y si los bancos se muestran reacios a otorgar préstamos a compañías sin seguro contra el terrorismo", subraya S and P.
Standard and Poor"s recuerda que la aseguradora francesa AXA se retiró este mes de la cobertura de la Copa del Mundo de Fútbol 2002, prevista para junio próximo en Japón y Corea del Sur.
En el contexto actual, si una aseguradora ofreciera cobertura contra actos terroristas, podría ver degradada su calificación financiera, "a menos que las pólizas se suscriban con alguna forma de respaldo gubernamental", añade el informe del jefe de notación del sector seguros de S and P, Steve Dreyer.
Ese respaldo podría sustentarse en un cartel de compañías reaseguradoras apoyadas por el gobierno federal, tal como lo propusieron diversas ramas industriales.
El gobierno del presidente George W. Bush propuso para 2002 una cobertura federal de 80% para daños inferiores a 20,000 millones de dólares y de 90% para daños superiores a ese monto, ocasionados por actos de terrorismo.
Los atentados llevados a cabo el 11 de septiembre por aeropiratas suicidas contra el Pentágono en Washington y contra las torres gemelas del World Trade Center de Nueva York dejaron unos 5,250 muertos y desaparecidos.