El banco central de Rusia declaró terminada ayer una crisis entre los bancos del país, tratando de aliviar los temores de los depositantes de que sus ahorros estaban en peligro, después que el banco Guta dijera la semana pasada que se le había agotado el efectivo.
El presidente del banco central, Sergei Ignatyev, dijo que las autoridades confían ahora en que ningún otro banco cerraría.
"Después que el banco Guta dejó de funcionar (...) ni siquiera un sólo banco ha mostrado signos de inestabilidad", dijo Ignatyev a la cámara alta del parlamento.El Banco Central de Rusia (BCR) tuvo que intervenir para tranquilizar a la población y tomar medidas para inyectar liquidez en el mercado. A pesar de que las buenas cifras económicas rusas permitían excluir toda comparación con la crisis financiera de 1998.