Uno de los pilares de la economía panameña lo constituye la banca, que se ha desarrollado en el país contra viento y marea.
Con activos que superan los 64,000 millones de dólares, el Centro Bancario Internacional es hoy en día una institución reconocida en todas las latitudes por su solvencia y seriedad para administrar el dinero de sus depositantes.
Claro que también ha sido víctima de las mafias que buscan esconder los dineros mal avidos, a veces con complicidad de malos banqueros, pero ni aún así se le ha logrado derribar.
La banca panameña tiene ahora mejores bases y supervisión consolidada, mantiene una política de “Conozca a su cliente” que le ha permitido prevenir descalabros y estar por encima de estándares como los de Estados Unidos.
Ahora con la consolidación de los tratados para evitar la doble tributación que negocia el gobierno de Panamá con al menos doce países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se avizora otro tiempo de oportunidades para el Centro Bancario Internacional, pues ello abrirá las puertas al flujo de capitales sin cortapisas de importantes emisores de Inversión Extranjera Directa, pública y privada, como España, Italia, Francia, México y el propio Estados Unidos.
Para la banca nacional es un reto diario competir con gigantes del mundo como el BBVA, HSBC o Citi, pero su gran capital está en la confianza que inspiren a sus compatriotas para seguir apostando sus capitales, con el fin de desarrollar al país que todos aman.