El TPC o Tratado de Libre Comercio entre Panamá y Estados Unidos no será aprobado por el Congreso mientras el presidente Barack Obama no “haga músculo” y además esto no ocurrirá si no va “casado” o después del que tienen pendiente con Colombia, que acaba de darles el derecho a instalarse en siete bases colombianas a militares estadounidenses.
Esa es la perspectiva del anterior embajador de Panamá en Washington, Federico Humbert, expuesta en el Foro Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Panamá.
Para el diplomático, si en marzo próximo no se ratifica el TPC, Panamá tendrá que esperar hasta 2011 para ver si es incluido en la agenda, luego de reconocer que en estos momentos Obama tiene otras prioridades en su mercado doméstico por la crisis global.
Humbert, quien instó a la Cámara de Comercio a “hacer la vaca” para contratar cabilderos en Estados Unidos cuando sea el momento adecuado.
Aconsejó al gobierno mantener la estrategia de separar de la ratificación el contencioso por la condición de paraíso fiscal que se le asigna a Panamá en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y ante el seno de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el asunto de la reforma del Código Laboral que exigen los sindicatos estadounidenses parabajar de 40 a 20 el número legal para instalar un sindicato en una empresa panameña.
Adelantó que se logró desactivar la otra pretensión de congresistas de EE.UU. de que se establezca el derecho a huelga en el Canal de Panamá, recordándoles que su actual funcionamiento es una réplica de la estructura laboral de la vía cuando estaba en manos de los estadounidenses.
Advirtió que, independientemente del TPC, Panamá tiene que cambiar el “status quo” del régimen que lo ha hecho caer en las listas de paraísos fiscales, aunque reiteró que es preferible no tener tratado si los estadounidenses pretenden exigencias que resultan perjudiciales para los panameños.
“Si hay que ceder, que sea hasta donde sea necesario, ni una pulgada más”, sentenció Humbert.