Todos los jugadores que sean inscritos para el Mundial 2006 deberán pasar una minuciosa revisión médica antes del torneo y en los doce estadios estarán instalados desfibriladores que pueden ser decisivos para salvar la vida en caso de un paro cardiaco.
Las determinaciones de la FIFA es una reacción a la tragedia que tuvo lugar en la Copa de Confederaciones de 2003, cuando el camerunés Vivien Foe se desplomó muerto en el campo de juego.