Economía

Tormenta política en Japón

La intención de Koizumi era utilizar la privatización para una amplia reforma administrativa.


EL FRACASO del proyecto de privatización de los Correos japoneses ha abocado en la convocatoria de elecciones anticipadas y envía una señal negativa a los inversores, pese a las dudosas ventajas de esta reforma, coincidieron los economistas.
Considerada como la mayor institución financiera del mundo, los Correos japoneses gestionan 355,000 millones de yenes (unos 2,640 millones de euros) de ahorros y seguros de vida, masivamente invertidos en bonos del tesoro, lo que permite al Estado japonés financiar tranquilamente su inmenso déficit.
Además de contar con 25,000 oficinas, es actualmente el mayor comprador de deuda pública del Estado, con cerca de 1.3 billones de dólares en bonos públicos.
El primer ministro japonés, el conservador Junichiro Koizumi, esperaba que la privatización de Correos le permitiría reorientar una parte de estas enormes cantidades de dinero al sector privado para fomentar la inversión e incitar a gobiernos futuros a observar una mayor disciplina financiera.
El rechazo del proyecto por la presión del lobby que representan los 270,000 carteros y sus familias "tendrá efectos negativos a largo plazo en la economía de Japón", vaticinó Yoshimasa Maruyama, economista del banco BNP Paribas.
Según éste, el fracaso de la privatización de correos pone en duda la voluntad de Japón de hacer frente a la ineficacia de su sector público, y "podría hacer caer el flujo de capitales extranjeros a Japón".
El jefe del poderoso lobby patronal Keidanren, Hiroshi Okuda, está preocupado por la crisis política en un "momento crucial para Japón que hace frente a numerosos desafíos en materia de política interna y de diplomacia mientras que la economía está en vías de la recuperación".
Pero numerosos economistas, que dudaban de la eficacia real de la privatización de Correos, minimizan el alcance del fracaso de la reforma.
La idea de Koizumi, según la cual un Correos privatizado invertiría masivamente en el sector privado en vez de tapar los agujeros en las cajas del Estado, había sido recibida con reservas.
"Correos no iba a transformarse de la noche a la mañana en inversor a riesgo", estimó Noriko Hama, profesora de la Universidad de Doshisha.
"Incluso un cambio de Correos en la forma de invertir sus fondos supondría una gran competencia con los bancos privados actuales.
Al final, el sector privado se vería probablemente apartado de los negocios más lucrativos y debería limitarse a los bonos del tesoro. "Por ello es probable que nada hubiera cambiado", aseguró Hama.
El proyecto de Koizumi preveía la escisión de Correos en cuatro entidades dentro de un holding, del que el Estado hubiera conservado al menos un tercio del capital.
Según algunos economistas, esta reforma habría engendrado un monstruo semipúblico que habría aplastado a todos los bancos japoneses.
El primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, ha disuelto el Parlamento y convocado elecciones generales anticipadas para el próximo 11 de septiembre después de que la Cámara Alta de la Dieta japonesa rechazara la ambiciosa y controvertida reforma postal, uno de las prioridades de su agenda electoral.
La Cámara Alta rechazó el proyecto de reforma postal por una votación de 125 contra 108.
Bajo la reforma, el servicio de Correos japonés, que con unos tres billones de dólares en fondos es la mayor caja postal del mundo, se habría escindido en cuatro entidades que habrían sido privatizadas gradualmente entre 2007 y 2017.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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