La filial de la empresa italiana Parmalat en Nicaragua, fue intervenida por dos bancos para protegerla de una eventual demanda de acreedores internacionales, mientras su representante en Managua, Aldo Camorani, ha insistido en que no tiene responsabilidad en la crisis del grupo.
La intervención, como medida preventiva, fue realizada por el Banco de América Central (BAC) y el Tower Bank de Panamá para proteger a la filial de Parmalat en Managua de una eventual demanda de acreedores internacionales, informaron sus representantes.
“Ante la crisis financiera por la que atraviesa el grupo Parmalat Internacional, esta empresa (filial en Nicaragua) ha sido intervenida preventivamente”, informó la empresa italiana en un comunicado.
El informe indica que la intervención bancaria “no responde a una situación de insolvencia de Parmalat Nicaragua, ya que su situación financiera es sana y cuenta con los recursos necesarios para cumplir con sus compromisos”.
Ambos bancos “han manifestado a la administración de Parmalat Nicaragua que velarán por la normal continuidad de las operaciones de la empresa, a fin de evitar la crisis de confianza que otras empresas de Parmalat Internacional están sufriendo”, agregó el comunicado.
La medida fue tomada para evitar que la crisis financiera que atraviesa la sede de la compañía alimenticia en Italia, a causa de un millonario desfalco de 14,000 millones de dólares, afecte las operaciones de la filial de Parmalat, que opera en Nicaragua desde 1998.
Sobre llovido mojado, los estragos causados por fuertes tormentas que han caído en la región durante los últimos días han demandado gastos extraordinarios.