Haber logrado la firma del mejor Tratado de Promoción Comercial (TPC) con Estados Unidos, era en el 2007, motivo de celebración entre autoridades y empresarios, quienes aseguraban que ningún país de la región había podido realizar tal hazaña.
Previamente, para llegar a firmar el documento, fue necesario que transcurrieran los mandatos presidenciales de Mireya Moscoso, Ernesto Pérez Balladares y Martín Torrijos, para que finalmente, en este 2011, el presidente estadounidense Barack Obama diese el anuncio de que enviaría el Tratado al Congreso de Estados Unidos.

Esta noticia, que ha significado alegría para industriales y empresarios, es de preocupación para los productores nacionales, quienes aseguran ser los menos preparados para competir con dicha potencia.
Los exportadores, por ejemplo, advierten a las autoridades panameñas que, si quieren que el documento sea efectivo, deben invertir para darle un impulso a la actividad agropecuaria con miras a que exista una mayor oferta.

Concretamente, lo negociado en el Tratado indica que los aranceles llegarán a cero para todos los productos, aunque en plazos distintos. Esto incluye aquellos sectores en los que existe más proteccionismo a nivel mundial (agricultura y textiles).
También que, con este acuerdo, se consolidará el Sistema Generaliza do de Preferencias (SGP ) y la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (CBI), hasta ahora de carácter unilateral, transitorio y sujeto a renovación por parte de Estados Unidos.

Descripción.
El TPC contempla 22 capítulos que regulan disciplinas para el intercambio de bienes agrícolas, industriales, el comercio de servicios, inversiones, propiedad intelectual, disposiciones institucionales y los procedimientos para solucionar diferencias que puedan surgir como consecuencia de la aplicación del acuerdo entre las partes.
En el Capítulo 3, de Trato Nacional y Acceso de Mercancías al Mercado, el TPC incluye el Programa de Desgravación Arancelaria alcanzada en 88 líneas con una cobertura en seis productos: carne de cerdo, carne bovina, muslo encuentro de pollo, procesado de tomate, arroz y productos lácteos .
En este punto, específicamente, se establece el compromiso de las partes de no imponer o mantener restricciones a la importación o a la exportación de cualquier mercancía de, o hacia, la otra parte.
El plazo máximo de desgravación es de 20 años , plazo en que Panamá ubicó uno de sus productos agrícolas más sensibles, el arroz. Cabe destacar que la papa y la ce bolla fresca no tienen ningún compromiso de desgravación arancelaria y solo dan apertura a través de una cuota.
A la entrada en vigencia del TPC, en materia agrícola, Panamá desgravará de manera inmediata cerca del 67% del universo arancelario, un 8.5% del universo arancelario se desgrava en cinco años, un 9.8% del universo arancelario se desgrava en plazos de hasta 10 años y un 14.6% en plazos superiores a 10 años.
El 0. 1% (papa y cebolla ) no se desgrava en lo absoluto. Por otro lado, Estados Unidos desgrava de manera inmediata cerca del 88% del universo arancelario y el 22% restante se desgrava en plazos entre 5 y 17 años.
La Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP), uno de los gremios más importantes del país que aglutina a empresarios inversionistas, asegura el anuncio de que el documento fue llevado al Congreso Norteamericano significa un gran logro para Panamá, el principal socio comercial de EE.UU. en toda Centroamérica.
Federico Humbert, presidente de la CCIAP, explicó que el sector cree firmemente en los beneficios que aporta la apertura comercial al país y, por ende, han estado y estarán presentes durante la negociación y firma de tratados de libre comercio con países claves para el desarrollo de Panamá, sus productores y exportadores.
Retos.
Humbert destacó que “los tratados de promoción comercial incentivan la competitividad de los países que lo firman. Por eso es por lo que considera que en paralelo se deben desarrollar las herramientas necesarias para que el país pueda sacar el mejor provecho de los acuerdos comerciales firmados.
Según datos de la Contraloría General de la República, el año pasado, el 29.9% de las exportaciones tuvieron como destino Estados Unidos.
Al primer trimestre de 2011, Panamá había exportado a Estados Unidos un monto de $32 millones e importado de ese mercado $653.9 millones.
Máximo Gallardo, exportador y miembro de la Asociación Panameña de Exportadores (APEX), explicó que, si bien es cierto el documento comercial significará una mayor apertura para el comercio del país, también representa un reto, puesto que en Panamá, tanto el sector público como el privado deberán invertir más en mejorar la producción agrícola.
Gaspar García de Paredes, miembro del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), indicó que los beneficios que se logren con el Tratado dependerán de lo que hagan los panameños respecto a las oportunidades que presenta.
Virgilio Saldaña, presidente de la Asociación de Productores de Tierras Altas, manifestó que no se han hecho los ajustes necesarios en el sector, y que lamentablemente nos están preparados para competir con EE.UU., cuando ni siquiera el sector agro es capaz de abastecer el consumo nacional.
Panamá en los últimos años ha dejado de ser autosuficiente en arroz, por eso, anualmente, importa entre uno y dos millones de quintales del grano.
También pasó de cultivar 5 mil hectáreas de cucurbitáceas (piña, melón y sandía) en el 2008 a contar actualmente con unas 3 mil hectáreas.
Y precisamente, este año, la producción de maíz no cumplió su cometido puesto que, de las 12 mil hectáreas proyectadas, solo se sembraron 9 mil. Más drástico es el panorama si se menciona que en el 2006 este sector sembraba unas 28,000 hectáreas.
Muy por el contrario, el país sí es autosuficiente en cebolla. Por ciclo agrícola se producen hasta 90 mil quintales del bulbo, sin embargo, por falta de tiempo de comercialización y de las infraestructuras adecuadas, en el campo se pierden hasta 50 mil quintales, producto de la humedad.