Unos 105 autobuses de aproximadamente 556 que fueron comprados mediante un préstamo de 30 millones de dólares otorgado a los transportistas por el Banco Nacional de Panamá (BNP) han sido reposeídos por esta entidad bancaria.
Debido al no pago de sus obligaciones, el sector transporte mantiene una deuda de 14 millones de dólares con la citada entidad bancaria.
Una fuente del BNP, que pidió la reserva de su nombre, dijo que de los autobuses reposeídos, 28 han sido vendidos, 13 están en trámite para ser adjudicados, y se adelantan procesos judiciales contra 78 propietarios.
La morosidad es alta y en la mayoría de las ocasiones los autobuses reposeídos se encuentran en malas condiciones, tanto físicas como mecánicas, por lo que el banco ha invertido grandes sumas de dinero para ponerlos nuevamente en venta, dijo el informante.
Las autoridades bancarias sostienen que esta es la única manera que tienen para recuperar el dinero y afectar lo menos posible su cartera de préstamos.
No obstante, para el dirigente transportista, Hugo Polo Flores, la depreciación sufrida por los autobuses no resulta nada interesante para que el Estado recupere el monto prestado.
El préstamo fue concedido en el 2001 por la administración de Mireya Moscoso, para mejorar y renovar la flota de autobuses de las 37 rutas que operan en la ciudad capital.
El uso promedio de los autobuses en la ciudad de Panamá es de 17 años, y la mayoría de ellos son buses escolares puestos fuera de circulación en EE.UU, según un estudio de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre.