El acuerdo establece acceso inmediato a cero arancel al mercado estadounidense para el 99% de los productos no agrícolas panameños.
En este grupo se incluye los pescados, mariscos, sus procesados y otros productos con potencial de exportación.
Además, para los rubros sensitivos de este segmento, incluyendo el papel y los jabones, los negociadores panameños lograron niveles de protección superiores a los concedidos en el Tratado de Libre Comercio Centroamérica-Estados Unidos (CAFTA, por sus siglas en inglés).
Cabe destacar que en el caso del papel, la contraparte estadounidense se había negado en la ronda anterior a otorgarle a Panamá los mismos beneficios arancelarios que ya le había ofrecido a Centroamérica.
Para la industria papelera estadounidense, el CAFTA significó una pérdida de mercado, en consecuencia no estaban dispuestos a conceder beneficios a Panamá.
Paralelo a las condiciones logradas se incluye un periodo de desgravación no lineal o sea progresivo de 10 años para aquellos rubros industriales que precisaban de una mayor protección, como son: la sal, el cemento, los jabones, el papel, el cartón, los productos de vidrio, de aluminio y de arcilla.
Esta desgravación no lineal de 10 años también aplica para los autos usados o de bajo valor y capacidad de motor, lo cual quedó en línea con las pretensiones de los distribuidores panameños de automóviles.
Este periodo de desgravación contiene además una evolución más gradual que CAFTA, lo que facilitará que los industriales puedan hacer las adaptaciones necesarias para incrementar su competitividad y eficiencia, sin verse perjudicados por la entrada de productos norteamericanos.
Según el ministro de Comercio, Alejandro Ferrer, el cierre del capítulo industrial "nos hace estar cada vez más cerca de un tratado hecho a la medida de Panamá y que se convertirá en una verdadera herramienta de impulso al desarrollo del país".
Se estima que con la inclusión de estos beneficios para el sector industrial panameño, logrado en el tratado, se darán las condiciones para atraer nuevas inversiones a Panamá, y nuevas industrias de alto valor agregado.
Para el equipo negociador, parece más factible un cierre del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos en esta VIII Ronda, especialmente tras el cierre del capítulo industrial, cuyas negociaciones han concluido con destacadas "ventajas" para Panamá.
Desde que iniciaron las negociaciones, el equipo panameño trabajó en este apartado en colaboración con el sector privado y con un doble objetivo. Por un lado, impulsar las inversiones de alto valor agregado y facilitar la actividad exportadora industrial del país y, por otro, proteger a aquellos rubros industriales de carácter sensitivo.