Como psicóloga, en más de una ocasión, he tenido que orientar a alguna persona, ya sea adulto, joven o incluso niños, que encontrándose profundamente angustiados por circunstancias que los deprimen y estresan, incluso han pensado en quitarse la vida.
LA FE, LA ESPERANZA Y LOS DESEOS DE VIVIR INFLUYERON, EN GRAN MEDIDA, EN EL CONTROL DE SUS MENTES PARA SOPORTAR Y SALIR VICTORIOSOS….
Una forma muy efectiva para cambiar nuestra actitud frente a situaciones adversas que nos presenta la vida es cuando meditamos en experiencias reales que otras personas han tenido que superar. Creo que uno de los hechos históricos que nos permite extraer un gran número de lecciones importantes para nuestras vidas es el caso de los mineros sepultados en una mina de nuestro hermano país, Chile.
El 13 de octubre de 2010, el mundo entero fue testigo de un feliz y muy emotivo acontecimiento: se logró el rescate de los 33 mineros que quedaron enterrados a unos 720 metros de profundidad a causa del derrumbe, acaecido el 5 de agosto en la mina San José, cerca de Copiapó, en el desierto de Atacama.
Este hecho “estremeció” las vidas de todos los que, día a día, mantuvimos nuestra atención en conocer cómo avanzaba todo el proceso de rescate (parto muy difícil). Se puso a prueba el ingenio humano, el valor y la perseverancia de muchos, para ayudarlos a salir a la superficie. De esos casi 70 días bajo tierra podemos meditar y aprender muchas lecciones para crecer como personas. ¡El deseo de vivir!, esa fue la clave para no desfallecer. La actitud positiva, ante cualquier circunstancia, demuestra que puede ser una herramienta muy útil al momento de enfrentar la adversidad. Los mineros conservaron la fe de que ocurriría un milagro y, ¡gracias a Dios que lo permitió así!
Imaginemos por un instante estar atrapados cientos de metros bajo tierra, en las condiciones más extremas, sin poder satisfacer de manera normal y placentera todas nuestras necesidades fisiológicas fundamentales para la conservación de la vida. Gracias a Dios que fueron ubicados y se mantuvo contacto con ellos, de tal manera que recibieron alimentos, oxígeno, agua, medicamentos… y más maravilloso aún, se les mandó una Biblia a cada uno, que les permitió fortalecer esa parte espiritual, ya que “no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios”, Lucas 4:4.
La próxima vez que te sientas “hundido” en lo más profundo de los abismos de la desesperación, angustia, tristeza, dolor… por la razón que sea, la más difícil e imposible de resolver y soportar para la mente humana, recuerda que “para Dios no hay nada imposible” Lucas 1:37.
Además, concéntrate en todo lo bueno que tienes: Puedes contemplar los bellísimos atardeceres, los majestuosos amaneceres, respirar el aire libremente, acostarte en tu cama, ver a tus hijos, a tu pareja, a todos tus familiares, amigos y seres queridos, ¡en fin! Tienes libertad de movimiento, que te permite disfrutar con todos tus sentidos la maravilla de estar vivo, a pesar de cualquier situación difícil que estés enfrentando. Los 33 mineros soportaron lo indescriptible e inimaginable para la mente humana.
Sin duda alguna, la fe, la esperanza y los deseos de vivir influyeron, en gran medida, en el control de sus mentes para soportar y salir victoriosos… “sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza”, Romanos 5:3 y 4.
Mantengamos un espíritu “guerrero” que nos permita seguir luchando, con la plena confianza de que no estamos solos, sino que tenemos a un Dios que todo lo sabe, todo lo puede y que podemos encontrarlo, conocerlo y ser acompañados, fortalecidos y ayudados por Él. El minero José Henríquez, guía espiritual del grupo, declaró que fueron 34 los mineros sepultados. ¡El número 34 era “Jesús”!