El efecto de las elecciones presidenciales y la desconfianza internacional mantuvieron viva en Brasil la grave turbulencia financiera, que el gobierno trata de frenar con un paquete de medidas en complemento del cuantioso auxilio de emergencia otorgado por el FMI.
Entre estas medidas figuran principalmente una reunión del presidente Fernando Henrique Cardoso con los candidatos a sucederle.
"Aunque los términos del acuerdo (con el FMI) fueron mucho mejores de lo imaginado, el mercado continúa observando con desconfianza y temor el futuro del país bajo un nuevo gobierno a partir de 2003", analizaba esta semana la banca Lloyds TSB.
"Es creciente la percepción de que el cuadro electoral camina hacia un escenario más negativo, en el que dos candidatos de oposición presentan discursos de ruptura", estimaron este viernes los analistas de la consultora Tendencias Roberto Padovani y Dany Rappaport.
La turbulencia financiera brasileña se inició con el temor del mercado al auge de los candidatos de izquierda en las elecciones presidenciales de octubre y se agravó con la crisis de confianza internacional, que ha contraído el financiamiento para el país.
Ello llevó al gobierno al Fondo Monetario Internacional (FMI), que anunció la pasada semana una cuantiosa ayuda de 30.000 millones de dólares, tras una negociación de días que a Argentina en cese de pagos no le ha surtido efecto en meses.
Esa ayuda no sólo trata de frenar la turbulencia financiera, con 6,000 millones de dólares liberados este año y 10,000 millones adicionales que Brasil dispondrá de sus reservas, sino que intenta garantizar una transición política tranquila, cuando el grueso, 24,000 millones, estará a disposición del presidente que asuma en 2003.
Pero la ayuda no fue suficiente para aplacar la volatilidad del mercado. El real, que acumula baja de 28.3% en el año, se devaluó 8.9% en las cinco jornadas anteriores al viernes, y la Bolsa de Valores de Sao Paulo cayó 10.9% en esos cinco días. Este viernes los mercados se dieron un respiro, operando al alza tras las fuertes pérdidas, aunque no lo suficiente para ganar lo perdido.
"No tengo ninguna duda de que tenemos, yo con mi equipo, la capacidad de cambiar esas perturbaciones", afirmó el presidente, Fernando Henrique Cardoso en entrevista televisiva esta semana, en la que atribuyó la turbulencia a una "incomprensión del mercado", que desconfía de un eventual cambio de política económica tras las elecciones y afectado por la crisis de confianza internacional.
"Ante una aversión al riesgo tan grande en el mercado financiero, provocada por la incertidumbre del ambiente electoral, los instrumentos clásicos de política económica pierden bastante su eficacia", opinaba el servicio de estudios macroeconómicos del BBVA.
Turbulencia sigue en Brasil a pesar de ayuda del FMI
Aunque los términos del acuerdo con el FMI fueron mejores, el mercado continúa observando con desconfianza y temor el futuro del país