Ucrania inició ayer consultas con el consorcio ruso Gazprom, que reclama el pago de 1.500 millones de dólares, para evitar una "guerra del gas", que además de afectar los suministros podría dañar las relaciones entre el presidente ucraniano, Víctor Yúschenko, y la primera ministra, Yulia Timoshenko.
El vicepresidente de la compañía ucraniana Naftogaz Ukraini, Igor Didenko, viajó con carácter de urgencia a Moscú para reunirse con los directivos de Gazprom, que la víspera amenazó con "suspender los envíos de gas ruso a Ucrania si Kiev no salda todas sus deudas hasta el 11 de febrero".
Naftogaz Ukraini emitió ayer una declaración en la que negó totalmente la existencia de la deuda que reclama el gigante ruso del gas.