Los Veintisiete acordaron ayer establecer reglas comunes para toda la UE para el tratamiento de los activos "tóxicos" que están minando la confianza en el sector financiero e impidiendo que el crédito fluya con normalidad a las familias y las empresas.
Los ministros de Finanzas de la UE (Ecofin) coincidieron en que es necesario un enfoque coordinado para poner en marcha los llamados "bancos malos", en los que algunos países quieren agrupar los activos problemáticos, u otras iniciativas similares dirigidas a aliviar a las entidades del lastre que esos activos representan.
Los Estados miembros han constatado que, a pesar de las cuantiosas ayudas que están recibiendo los bancos, el mercado de crédito sigue sin funcionar, debido a la desconfianza generalizada por la existencia de activos dañados -productos estructurados y créditos dudosos, que no son líquidos porque nadie quiere comprarlos-.
Pero también saben que este tipo de ayudas puede generar problemas a la competencia y por eso decidieron que hay que actuar de manera coordinada y respetando unos principios básicos, aunque con flexibilidad para escoger el esquema más adecuado a cada país.
El Ecofin encargó a la Comisión Europea que elabore unas orientaciones, especialmente en lo relativo a la fijación del precio de los activos -una cuestión difícil, porque están muy devaluados-, para asegurar la compatibilidad de las ayudas con la legislación europea sobre competencia.
El responsable europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, se comprometió a publicar unas directrices en las próximas semanas, similares a las que adoptadas para facilitar las recapitalizaciones y los sistemas de garantía pública para la banca. Almunia recalcó que el objetivo de estas iniciativas -que van desde el "banco malo" a las garantías sobre los activos tóxicos.