Situación
- El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, que fue invitado a la conferencia, según explicó la Comisión Europea (CE), por la contribución de su país al reforzamiento de la seguridad energética, estuvo de acuerdo en que el gas no puede ser utilizado como arma política y confió en que la UE pueda poner fin a esta situación antes de lo que espera.
- Putin remitió el pasado día 14 del presente mes una misiva a varios países de la Unión Europea (UE) en la que advertía sobre el riesgo de que Ucrania dejase de recibir suministros de gas a partir del próximo 3 de junio si no paga antes su deuda con el consorcio gasístico ruso Gazprom.
- La interrupción del suministro de gas ruso a Kiev podría suponer un problema para el abastecimiento de la UE, que importa el 30% del gas que consume de Moscú, una cantidad cuya mayor parte llega a territorio comunitario a través de Ucrania.
El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, recordó ayer a Rusia que la Unión Europea (UE) es el mejor cliente energético que tiene, después de que Moscú firmase un acuerdo multimillonario con China en plena crisis ucraniana.
“Rusia exporta el 80% de su petróleo y más del 70% de su gas a la Unión Europea, que es de lejos el mercado objetivo para Rusia”, señaló Barroso en una conferencia sobre seguridad energética celebrada ayer en Bruselas.
“Sus ingresos procedentes de este comercio son clave para el presupuesto ruso”, añadió, y recordó a Moscú que la energía “no debe ser utilizada como arma política”.
Rusia selló ayer un acuerdo con China para la exportación de gas natural al país asiático por un valor de 400,000 millones de dólares a cambio de 38,000 millones de metros cúbicos de gas natural anualmente a partir de 2018 y en los siguientes 30 años.
Barroso, que ayer mismo dirigió una carta al presidente ruso, Vladímir Putin, para pedirle que mantenga su compromiso de suministro de gas hacia la UE, recalcó durante su intervención en la conferencia que la dependencia energética europea es “una calle de dos direcciones que ata tanto a suministradores como a clientes”.
El jefe del Ejecutivo comunitario reconoció que el 53% de la energía que consume la UE es importada, así como casi el 90% del petróleo y alrededor del 66% del gas, y que seis países comunitarios son dependientes al 100% de las importaciones de Rusia y tres de ellos usan el gas natural para satisfacer un cuarto de sus necesidades energéticas totales.
Las importaciones energéticas cuestan a la Unión Europea más de 1,000 millones de euros al día y representan más de un quinto del volumen total de importaciones, aseguró.
Por este motivo, Barroso consideró que ha llegado el momento de crear una verdadera política común europea para acabar con la dependencia de las importaciones de petróleo y gas del exterior, y aseguró que con voluntad política esto se puede lograr relativamente rápido.
“La crisis de Ucrania muestra que para la Unión Europea la independencia energética es crucial. Tenemos que explorar todas las posibilidades que lo hagan posible”, continuó.
Según Barroso, la UE necesita “una verdadera política energética europea”, algo a lo que hasta ahora no se le ha prestado toda la atención que merecía porque ha habido cuestiones coyunturales más urgentes como la crisis financiera.