Los Veintisiete dejaron patente su preocupación por la grave crisis de la industria europea del automóvil y se mostraron dispuestos a ayudarla, pero insistieron en que son los fabricantes quienes deben hacer el mayor esfuerzo para modernizarse, mediante cambios estructurales e inversión.
Ésta fue la principal conclusión de los ministros de Industria de la UE, que hoy analizaron la situación del sector del motor, con el caso concreto de Opel, la filial europea de General Motors para la que el gigante estadounidense ha pedido ayuda urgente.
El ministro checo de Industria, Martin Riman, cuyo país preside este semestre la UE, aseguró que los gobiernos europeos están decididos a ayudar a los constructores a superar la combinación de fuerte caída de la demanda y la escasez de crédito.
Precisó que han pedido a la Comisión Europea que presente una lista de medidas legislativas y no legislativas en ese sentido.