El rechazo que dieron ayer las autoridades europeas a la propuesta de General Electric (GE) de comprar Honeywell en 42,000 millones de dólares, deja a ambas empresas estadounidenses, y a sus más altos ejecutivos, en una posición incómoda. Para los reguladores europeos, la fusión "hubiese reducido seriamente la competencia en la industria aeroespacial y traído como consecuencia final mayores precios para los consumidores".
GE contestó a esto diciendo que "los hechos no avalan estas apreciaciones" y que estiman que la fusión hubiese traído beneficios para los consumidores en términos de calidad, servicio y precios.
Para los analistas de Wall Street estaba claro desde hace varios días que la Comisión Europea (CE) no aprobaría la fusión, y por ello la variación de las acciones de ambas empresas era hoy menor. Los títulos de GE bajaban 0,60 dólares a 49,60 dólares, mientras los de Honeywell subían 0,798 dólares a 34,91 dólares.
En las sesiones pasadas se había notado una fuerte alza de las acciones de GE y una baja de Honeywell, a medida que se hacían evidentes las diferencias insalvables entre la CE y las empresas.
Los expertos explican que cuando se anunció la fusión muchos fondos de inversión habían vendido acciones de GE y comprado títulos de Honeywell para sacar partido de la diferencia de precios entre ambas acciones una vez que se concretara la fusión. Pero cuando se comenzó a dudar sobre el éxito de la fusión los fondos actuaron danera inversa, y las acciones de Honeywell cayeron fuerte mientras las de GE subían. Por eso para los expertos el movimiento de las acciones, con una alza de Honeywell y baja de GE, refleja que la decisión de la UE no sorprendió en Wall Street.
Pese a ello, la decisión de las autoridades europeas no deja de ser un duro golpe para ambas empresas, en particular para Honeywell, que desde octubre del año pasado se venía preparando para formar parte GE.
Los expertos de Wall Street estiman que GE, la mayor empresa del mundo medida por su capitalización bursátil, no sufrirá mayores consecuencias por no poder comprar Honeywell.
Pero esta última podría enfrentarse a un escenario distinto, pues los expertos creen que la integración a GE era un paso muy importante y en el que Honeywell tenía mucho que ganar.
De ahí que Honeywell haya incluso ofrecido reducir su precio de venta con tal de que GE presentara una nueva oferta a la CE, idea que fue rechazada de plano por GE y que, a juicio de algunos observadores, fue una verdadera muestra de "desesperación" de la gerencia de Honeywell.
Según fuentes consultadas por el periódico The Wall Street Journal, la irritación de Honeywell con la actitud de GE de no modificar su oferta podría, incluso, derivar en acciones legales. Otro aspecto en el que incidirá la frustrada fusión es en el futuro de la cúpula ejecutiva de ambas empresas.
Wall Street Journal indica que el consejo de administración de Honeywell pedirá hoy mismo la renuncia del presidente ejecutivo de la firma, Michael Bonsignore.
Por su parte el fracaso de la fusión es un durísimo revés en la carrera de Jack Welch, quien en 20 años ha llevado a GE por una senda de crecimiento constante que lo ha hecho ganar el respeto en Wall Street como uno de los mejores ejecutivos de todos los tiempos.
Welch, que fue nombrado "el gerente del siglo" por la revista Fortune, pensaba retirarse en junio de este año, pero decidió quedarse hasta finales de año para supervisar la fusión, la más grande e importante de su carrera y el "broche de oro" de su paso por GE.
Los analistas de Wall Street especulan ahora sobre si este golpe implicará que Welch se retire antes de tiempo y ceda su puesto a su sucesor Jeffrey Immelt.
Pero los problemas de los ejecutivos y el futuro de las empresas no es lo único en juego tras la decisión de hoy, explican los expertos.
El rechazo de la fusión de parte de la CE fue el primero a una fusión de empresas estadounidenses por parte del ente europeo, y esto eleva el temor de que situaciones similares puedan repetirse con otras empresas, cuyos planes futuros de crecimiento pueden chocar con la poderosísima muralla de los reguladores.