Un total de 9,000 de los 68,000 empleados de Swissair trabajaron ayer por última vez en la empresa, que decretó la suspensión de pagos y está al borde de la bancarrota.
La pasada semana, el Gobierno suizo decidió inyectar 1,000 millones de francos suizos (unos 600) en Swissair para ayudar a la compañía a seguir volando durante el invierno (boreal). El Gobierno suizo desea garantizar la existencia de una firma aérea nacional.
Swissair, que será substituida por Crossair, será recapitalizada con unos 2,740 millones de francos suizos (unos 1,620 millones de dólares), de los cuales unos 1,690 millones de francos suizos serán aportados por empresas privadas, y otros 1,000 millones (los 600 millones de dólares mencionados) por el Estado (60%) y los cantones (40%). Otros 50 millones de francos suizos restantes serán aportados por la ciudad de Zurich.
Tras esta recapitalización, la Confederación controlará el 20% del capital en acciones de la nueva Crossair, los cantones un 18% y las empresas privadas suizas un 62%.
Actualmente, Crossair está controlada en un 70% por los bancos suizos, y el resto cotiza en bolsa. Crossair, filial de Swissair pero en mejor salud financiera, asumirá por lo tanto el papel de casa matriz de la compañía.