Según el "Documento de la Región Las Américas", una traducción no oficial de la Comisión Nacional del Agua (México), del libro "Americas Regional Document", esa cifra se compara con el 20% desarrollado en Asia y es superior al 7% del potencial desarrollado en África.
Se detalla que el potencial de energía hidroeléctrica en las Américas representa el 29.4% de los 3, 887.2GW (Giga vatios) del mundo, de cuyo porcentaje el 6.7% corresponde a Norteamérica, y el 22.7% a Latinoamérica y el Caribe, y que el potencial desarrollado produce el 36.3% de la electricidad mundial.
De acuerdo con el informe, una tercera parte de los países del mundo depende de la energía eléctrica para más del 50% de sus requerimientos energéticos; sin embargo, el potencial hidroeléctrico desarrollado es sólo el 10% de la energía total que se produce en Canadá y en los Estados Unidos y el 60% de la energía que se produce en Latinoamérica.
Si bien se ha establecido la importancia de las grandes presas para el crecimiento económico de la región, también se ha reconocido su costo desde el punto de vista ambiental y social, señala el informe.
Además de lo ambiental y social, surgen otros puntos de vista como el de la legislación en algunos países y que permite asignar concesiones para la generación de energía hidroeléctrica.
Explica el documento regional que, en vista de que los requerimientos de energía se duplicarán o triplicarán al 2050, y que los precios del petróleo seguirán en ascenso, asegurar suficiente suministro de agua y energía es determinante para apoyar el crecimiento económico y disminuir la pobreza.
En la última década el financiamiento internacional disponible para los grandes proyectos de hidroelectricidad se ha reducido y también hubo restricciones económicas de muchos países latinoamericanos y caribeños.
No obstante, se ha incrementado la inversión del sector privado, ya sea a través de concesiones y
o privatización directa, destaca la información.
Añade que el sector privado se ha enfocado a los proyectos pequeños de generación térmica o hidroeléctrica, porque proporciona mayores rendiemientos.
Pero, esta situación puede que cambie si se mantiene a la alza los precios del petróleo y si los países que dependen de los combustibles fósiles incrementan su déficit en la balanza de los pagos.
Por otro lado, las Naciones Unidas, a través del Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos, dado a conocer la semana pasada, indica que la energía hidráulica es una de las formas más limpias de generar electricidad para diversos fines.
Establece que Canadá, Estados Unidos y Brasil, en este orden, son los mayores productores de energía hidroeléctrica, y proyecta que aún quedan por utilizar o desarrollar dos tercios de su potencial, sobre todo en América Latina, Africa Central, India y China.
Sin embargo, la organización mundial recomienda que se realicen las obras hidráulicas respetando los principios básicos del desarrollo sostenible.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para el desarrollo Industrial (ONUDI) la energía hidroeléctrica aporta flexibilidad a las redes nacionales, por su capacidad de satisfacer repentinas demandas.
Las centrales hidroeléctricas en el curso de los ríos son limpias, asequibles y proveedoras de energía renovable y sostenible, independientemente de su tamaño.
De acuerdo con la ONUDI los pequeños proyectos son especialmente apropiados para proveer una electrificación fuera de red a aquellas zonas rurales de población diseminada.
Esto, suponiendo que los recursos hídricos disponibles sean adecuados, y que se tomen en cuenta las variaciones estacionales de la producción energética.
Los proyectos a pequeña escala carecen de la controversia propia de los grandes proyectos hidroeléctricos, ya que su impacto sobre el medio ambiente local es limitado.
Su aplicación puede contribuir a aliviar la pobreza mediante un desarrollo socioeconómico sostenible, aumentando las oportunidades de empleo para la población local y promoviendo un desarrollo respetuoso con el medio ambiente.
En Panamá hace 15 años el 80% de la energía era generada por hidroeléctricas.
Actualmente ese porcentaje ha bajado a un 60%.
Las provincias con mayor potencial hidroeléctrico son Chiriquí y Bocas del Toro.