Noruega abrió en el Ártico un "Arca de Noé" con muestras de semillas para proteger las cosechas de la extinción causada por contaminación, desastres naturales o cambio climático.
El primer ministro noruego Jens Stoltenberg y la ambientalista ganadora del premio Nobel Wangari Maathai colocaron las primeras semillas en las instalaciones subterráneas, que costaron 50 millones de coronas ($9,3 millones), en la isla de Spitsbergen. La bóveda puede contener 4,5 millones de muestras, o 2.000 millones de semillas, y comenzó con 268.000 muestras conformadas por 100 millones de semillas, entre ellas de papas, cebada y trigo, informó el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos, un grupo vinculado a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que hizo campaña para su creación."Esta es la primera vez que la comunidad internacional emprende una iniciativa drástica para preservar la diversidad de cosechas a perpetuidad", dijo el secretario de la organización, Cary Fowler.