Enfoque Estratégico.
El desarrollo sostenible y la responsabilidad social son actualmente los elementos sustanciales que se utilizan en toda estrategia de negocios.
Pasamos del tránsito de la filantropía o beneficencia, formas tradicionales en las cuales las empresas solían relacionarse con la sociedad, a lo que ahora es el enfoque moderno de desarrollo sostenible que ha sido el resultado del entendimiento por parte de las corporaciones. Tanto el desarrollo sostenible como la responsabilidad social requieren de un manejo estratégico que forme parte del plan de negocios, siendo estos uno de los principales conceptos en nuestra empresa.
Priorización.
Una segunda clave de éxito es la necesidad de saber hacer una adecuada priorización de las áreas clave en el desarrollo sostenible. Si bien es cierto que hay un consenso general en las tres áreas donde la sociedad desea y necesita el aporte de las empresas, estas son contribuir de tal forma a que se alivie la pobreza mediante la promoción de emprendimiento empresarial que genere nuevo empleo.
De igual forma, se promociona el contribuir a mitigar los impactos del cambio climático y el calentamiento global. Por otro lado, está el promover un uso responsable de los escasos recursos naturales.
La parte difícil del asunto sería identificar cuáles son los temas claves en estas tres áreas y así establecer una clara estrategia para ellas. Un buen ejemplo de lo que podría ser un efectivo sistema de priorización son las 10 prioridades en desarrollo sostenible que forman parte de la Estrategia de SABMiller. Al priorizar estos 10 temas la organización logra enfocarse y así ser más efectiva y eficiente.
Diálogo y concertación.
Un punto clave sería involucrar a todos los "stakeholders" o grupos de interés en un proceso de diálogo y concertación amplio y transparente.
Se requiere dejar de lado la visión tradicional de que la empresa es un silo y que sólo se debe a sus accionistas. Esta visión generaría una percepción de arrogancia en las empresas que actualmente ha sido superada. Hoy las ONG, la prensa, las universidades, los gobiernos y otros grupos, no sólo tienen derecho a conocer y otras veces a participar de las decisiones de negocios, sino que se involucran en un proceso de diálogo abierto que constituye un elemento fundamental para que la estrategia de desarrollo sostenible sea fortalecida y validada, haciendo que la labor de la empresa responda a lo que quieren y necesitan los grupos de interés y no a lo que le parece a la empresa.
Confianza e integridad.
Lograr que los grupos de interés y la sociedad en general crean en el compromiso sincero de la empresa, la acepten como agente de cambio positivo y, en consecuencia, trabajen de la mano para implementar la agenda de desarrollo sostenible. Para que la confianza se produzca, se requiere que la empresa sea coherente entre lo que propone y en lo que hace. La confianza toma mucho tiempo en generarse pero para que se pierda solo necesita un acto para poner fin.
Enfoque a resultados.
La estrategia de desarrollo sostenible se debe medir. Se requiere dejar a un lado el enfoque tradicional de que solo basta con hacer cosas que generen impacto. Hoy los accionistas y los "stakeholders" merecen conocer si la estrategia de desarrollo sostenible, efectivamente genera cambios positivos. Por ello además de la necesidad de tener indicadores, es necesario que las empresas sean transparente en reportar sus resultados.