Economía

Un consumidor inquieto

El mercado estudia cada vez más las necesidades de los lectores, para que se sientan satisfechos con la oferta.


EN PANAMA, si bien el negocio de los libros ha despuntado los últimos años con la apertura de nuevas librerías y una oferta más renovada, ese mismo consumidor despierta a nuevas inquietudes, sobre cómo debe orientarse para invertir su dinero en un mercado antes subestimado.
"Los libros han subido de precio y eso es innegable, como cualquier otro producto comercial de producción masiva, ropa, calzados, etc. Esto responde a las fluctuaciones típicas del mercado", aseguró Priscila Delgado, presidenta de la Cámara Panameña del Libro (CPL).
Pero si el libro es concebido como una idea, más allá de un producto masivo, sugiere un valor agregado a la compra, por encima de otros bienes de razón cultural como discos compactos, amplía Delgado.
La posibilidad de releer, transferir a otra persona
s y por supuesto alimentar nuestro conocimiento a través de la lectura, son algunos de los beneficios tangibles e invaluables que separan los libros de cualquier otro bien de producción.
"Los hábitos de lectura de los panameños son los mismos que los de cualquier otro país, claro está, con la referencia nacional de lo que aquí se vende, porque no tenemos una gran variedad de títulos, que uno puede explorar, buscando sutilezas", señaló la presidenta de la CPL.
Está demás decir lo que representó para un mercado pequeño los más de 70, 000 visitantes que asistieron a la III Feria Internacional del Libro durante cinco días, en julio pasado, y que albergara 58 editoriales repartidas entre 160 puestos de ventas.
Lo que no es saludable es comparar nuestro mercado con países como Colombia o México, que pueden editar sus propios libros, en gran parte porque tienen la densidad de población aceptada y el poder adquisitivo para hacerlo, explicó Xiomara Silgada, asistente de Obras del Grupo Santillana en Panamá.
Para promocionar un libro, digamos como el último de Robert Kiyosaki, autor del bestseller "Padre Rico, Padre Pobre", se puede cuantificar la inversión en miles de balboas a lo interno del mercado nacional. Sin embargo, con esto pasaríamos por alto una serie de esfuerzos colaterales que llevarán a conseguir la atención necesaria de los lectores.
Dentro del ambiente de libreros y librerías, Enrique Chang, de 66 años, es una personalidad, un mito del comprador voraz pero consciente, esto último clave a la hora de pedir referencias y orientación en un mercado que apena despierta.
Según Chang, lo que distingue a un buen comprador es la curiosidad por mantenerse informado y actualizado. Para esto es necesario repasar las reseñas literarias que aparecen cada vez menos en los medios escritos locales. Por otro lado, es bueno que un comprador demande una atención especializada, es decir, que el agente cultural que lo atienda sepa sobre el tema y disfrute asistiendo al cliente que busca ampliar su margen de información.
Priscila Delgado da consejos a los nuevos lectores:
  1. No depositar ciegamente la fe en el vendedor por más ilustrado que sea. El vendedor es una guía....

  2. No compre solo por la portada o la referencia vaga de lo que sugiera un título o un autor.

  3. Las librerías deben tener un espacio para que el lector pueda detenerse a ver los índices, de qué se trata el libro y si ese es el libro en el que realmente quiere invertir, como se acostumbra en países como EE.UU., España, Alemania, México.

  4. Debe haber espacios donde acomodarse para ver, leer el libro. Esto como una alternativa para el comprador moderno.

  5. No empezar por obras densas, la clave es la sencillez. La idea no es iniciar un libro que dejaron a la mitad y por el que pagaron casi treinta balboas.

  6. Comience a leer con obras ligeras. Una referencia válida son las revistas selecciones / libros de cuentos/ autores: Gabriel García Márquez o Isabel Allende.

  7. Se puede empezar a cualquier edad. "El sabor por la lectura entra a cualquier edad y a veces por necesidad".

  8. El lector debe buscar buenos agentes culturales para que lo guíen. La gente que vende tiene que estar suficientemente preparada.


  • El que vende debe evitar acosar al comprador, pues muchos se van porque se sienten intranquilos.

  • Si el lector no se va con el libro que quiere, al menos debe llevarse una esperanza de que en otra ocasión va a encontrar lo que desea.

  • Hay lectores que todos los meses compran al menos un libro.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América