Panamá atraviesa la más grave crisis agrícola de su historia. Comenzamos el nuevo milenio con la amenaza real que se plantea dentro de la Industria Bananera, la cual está a punto de colapsar. En la década de los noventa nos tocó ver desaparecer el cultivo del tabaco y ahora le toca al sector cafetalero hacerle frente a una nueva amenaza en su actividad.
Es importante entender que una problemática generalizada en el sector agrícola traerá consecuencias conflictivas para muchos sectores de la población que, de alguna manera, están ligados a este rubro. Se puede prever ya los efectos migratorios internos hacia la capital (varias provincias se verán afectadas: Chiriquí, Bocas del Toro y Centrales) al ver que la crisis se agrava en lo Social, Económico y Ambiental.
Esta nueva y profunda crisis se magnifica cuando las zonas cafetaleras de exportación nacional (Boquete, Renacimiento) están presentando un estado de recesión económica y en donde se afecta a los productores, comerciantes locales, comercializadoras de insumos y a la población en general.
Ubiquemos la Caficultura Nacional y su rol económico en el país para poder realizar un análisis serio de cómo enfrentar lo que se vive en el sector.
En la República de Panamá hay aproximadamente 7.000 mil productores. Esta actividad se caracteriza por su gran demanda de mano de obra, que se estima en unos 32.000 mil empleos anuales permanentes. Adicionalmente hay que sumarle los 70.000 mil empleos temporales generados durante el período de cosecha. En el país se encuentran en producción aproximadamente 40,000 mil hectáreas de café (altura y bajura); no obstante que esto representa solamente el 2 por ciento de la zona de cultivo agrícola de producción nacional, ello se convierte en un agente sumamente importante en los aspectos económicos del sector productor local, nacional y de la economía en su totalidad. Las exportaciones de café ocupan el tercer lugar en los ingresos del país y su valor bruto es de unos B/.20,000.000 adicionalmente a unos B/.8,000.000 más por el consumo nacional. La industria cafetalera utiliza principalmente recursos locales, ya que el principal componente en la estructura de costos es la mano de obra, tanto para las labores de cultivo como para la cosecha. Entre el 61 por ciento y 70 por ciento de la fuerza de trabajo empleada es indígena (población con el menor grado de ingreso nacional). El pago de mano de obra de mantenimiento es de 6.20 dólares por día, y en el corte o cosecha se está pagando un promedio de 5 dólares diarios (precio de este año). En el aspecto ambiental, que es de suma importancia para el planeta, y por ende para los países, se puede concluir que con las áreas cafetaleras se desempeña un rol de conservación ambiental al crear sotobosque, que ayuda a ser hábitat de la fauna silvestre y a generar oxígeno y a eliminar Cd2. En los últimos años las zonas cafetaleras han sido afectadas por enfermedades como el ojo de gallo, la antracnosis y la roya, y se avecina un gran peligro con la broca, ya en zonas cercanas a la frontera con Costa Rica. Se ha presentado una sistemática caída de los precios al productor que en el período 1996-97 fue de B/.165.88/qq; en el 1997-98 fue de B/.142.33/qq; en 1998-99 fue de B/.104/qq y en 1999-2000 fue de B/.100.01 qq.
COSTOS DE PRODUCCION
A partir de la década de los setenta, el mejoramiento genético y la aplicación de mejores tecnologías a las plantaciones existentes trajo como consecuencia un mejoramiento sustantivo en los niveles de rendimientos por hectárea en las fincas de producción. Paradójicamente los productores que tecnificaron (o manejan tecnologías intensivas) son hoy en día los más afectados debido a que sus plantaciones se manejan con mayores densidades de árboles y sus plantaciones están con menos cobertura de sombra, por lo cual una falta de insumos foliales como demanda la finca, ocasiona enfermedades (ojo de gallo, roya y próximamente la broca). Por lógica se entiende que este segmento de productores es quien tiene los costos de producción más altos, pues oscilan entre B/.80/qq y B//.94.76/qq, por lo que con los precios internacionales actuales de B/.65 (del precio de venta internacional al productor se le paga B/.20 por debajo) se deberá tener pérdidas, sumadas a las pérdidas acumuladas de la última cosecha del año anterior.
Para el grueso de los productores, y que en este caso, son los pequeños productores, éstos tienen costos de producción más bajo, los cuales oscilan entre los B/.500 y B/.65 por quintal y que también están operando con pérdidas, pues su café se les paga a B/.30.00 y B/.40.00 por quintal.
Por otra parte, es importante señalar que a los caficultores se les ha inducido a introducir variedades intensivas de producción como los catimores para reemplazar a las variedades de Caturra A y otras de comprobada validación y calidad.
Es oportuno informarle al lector del gran esfuerzo que han desplegado los productores de tierras altas pa4a darle prestigio y categoría al café de altura producido en nuestro país. Por la crisis de los precios internacionales de los últimos dos años existe el peligro de perder ese prestigio y nivel de calidad por la falta de recursos económicos que los productores tienen, para hacerle frente a esas buenas prácticas culturales que se le hacen a los cafetales de altura y de exportación. De no crearse medidas significativas para salvaguardar esta industria costará mucho tiempo y dinero, recuperar lo que habíamos conseguido.
ZONAS CAFETALERAS
En nuestro país no existe una clasificación y certificación para las exportaciones del grano, que refleje la calidad del café nacional. Existe un gran número de marcas de café que responden a los intereses de los exportadores y no a los de los productores. Es necesario implementar una zonificación agro ecológica y de altura de café y se debería estar estableciendo marcas o registros por zonas de producción con sus respectivos controles de catación. Es importante aclarar que las formas de catación están hoy en día más orientadas en función y servicios de los exportadores que al servicio de los productores.
La concienciación del productor deberá comenzar con el manejo que le da a la finca y con la calidad del grano que lleve al beneficiado o al comprador. Sólo consiguiendo que el productor se sienta orgulloso de su actividad y que económicamente consiga ingresos que le permitan sufragar sus gastos y obtener justas ganancias logrará que se mantenga un nivel de calidad en la producción del grano. De seguir una situación inestable y de crisis como la de los dos últimos años, se llevará a la caficultura nacional al fracaso y al abandono de una actividad, que no recibe los beneficios de una política adecuada y de incentivos por parte del Estado panameño.
DEFINICION POLITICA PARA EL CAFE
Panamá necesita de una organización institucional sólida y moderna. El actual Ministerio de Desarrollo Agropecuario no ha enfrentado con éxito los múltiples problemas del sector cafetalero tanto en la producción, como la comercialización y la protección del ambiente. Las siguientes orientaciones permitirán enfrentar los variados retos que el sector ofrecer y dinamizar estratégicamente el sector.
Una sugerencia seria y de largo plazo, debe tener como objetivo la creación de una instancia técnica, eficiente y moderna, que se dedique a tiempo completo a analizar y planificar al sector cafetalero nacional.
Se deberá establecer programas de mejoramiento de la caficultura sostenible, buscando mantener el balance ecológico y no solamente la producción (situación actual). Para eso asumimos que Panamá se integre a programas regionales de caficultura como Promecafé en el CATIE y demás iniciativas regionales.
Diversificación de los productores en cultivos y actividades, para conseguir que el productos sea menos vulnerable a la crisis de precios internacionales. Por ejemplo, en algunos países la banca estatal dirige créditos para rubros complementarios tales como, cría de abejas, cítricos, etc.
Financiamiento para mejorar los sistemas de beneficiados (húmedo y seco) a través de procesos ecológicos. Ayudar a los productores a organizarse para poder enfrentar las crisis de los mercados. Afinar los mecanismos de comercialización existentes. Creación de un fondo de estabilización para la protección y desarrollo de la caficultura.
Este fondo sería una creación entre productores, industriales y gobierno. Aquí se buscaría que, inicialmente, el fondo semilla lo ponga el gobierno, como una muestra de solidaridad del sector público, a fin de que los hoy desorganizados productores, se comiencen a estructurar en grupos de facilitación y no de presión antes esta crisis.
Creo que la creación de este fondo se podrá convertir en un seguro de vida, de una industria que siempre tendrá crisis de precios y de existencia, pues su naturaleza es así. Para la administración del fondo se crearía una junta de síndicos representativa del sector cafetalero. Estos fondos se depositarían en la banca nacional como un fideicomiso que rinda intereses anuales que aumentan su cuantía. Este fondo semilla, asignado por el gobierno, se nutrirá con los aportes directos de los productores los cuales deberán aportar una cuota de participación individual, de acuerdo a un tabla que se establezca considerando los precios internacionales versus los costos reales de operación. Es bueno entender que hay que ahorrar en los tiempos de las vacas gordas para poder utilizarlo en los tiempos de las vacas flacas.
LOS PRODUCTOS Y SU PAPEL
Desde 1938, los productores de esa época fueron conscientes de la importantísima necesidad que tenían de organizarse, para ello crearon el primer grupo organizado el cual denominaron Asociación de Cafetaleros Boqueteños, el cual funcionó hasta 1959. De esta fecha a 1979, se realizó un nuevo esfuerzo para reorganizar a los productores pero con la mala experiencia de que en esos años de abusó de la politiquería de las personas dirigentes, sumado a la falta de claridad y de objetivos de un grupo pequeño que dirigió a esos asociados.
Antes esta realidad los productores panameños necesitan una organización gremial sólida y representativa y de asociaciones de cafetaleros que hablen y dirijan con fuerza moral y estratégica las acciones concretas para poder sacar al sector de la crisis que nos golpea. El liderazgo y logro de una organización se valora por los resultados obtenidos, por el número de productores que participen en ella y no por quien encabeza una protesta o la figuración política que tenga.
Productor Nacional: no es necesario crear una nueva organización; lo que se necesita es fortalecer a ACAFEB (Asociación de Cafetaleros Boqueteños). Busquemos una participación activa de todos sus miembros y para eso la organización deberá hacer una convocatoria a una asamblea general y lograr una reestructuración de su junta directiva y de actualizar su membresía.
Creo que es sumamente necesario que se convoque a un Congreso Nacional del Café, como el gran foro nacional de discusión de la problemática de la caficultura en toda sus dimensiones. Este congreso nacional deberá realizarse para finales de la cosecha y así poder evaluar en su justa dimensión los efectos de la crisis actual. Al productor nacional le recuerdo una máxima filosófica que reza así: "El hombre es el arquitecto de su propio destino". Acepta el reto, productor, en la organización gremial fuerte, dinámica, unida: allí está la salvación de nuestra industria.
Bibliografía: Los datos que se utilizaron para la preparación de este artículo fueron tomados de publicaciones oficiales del Ministerio de Desarrollo Agropecuario y de la Contraloría General.