Economía

Un país endeudado hasta el tope


Si una llave con doble candado cierra el acceso a los recursos mismos del Fondo Fiduciario de Privatizaciones, un laberinto de estacas afiladas impide el paso al endeudamiento externo. El informe económico del Ministerio de Economía y Finanzas reconoce que "al 31 de diciembre de 1998, la deuda pública fue de B/.7.015 millones, un 76 por ciento del PIB". En otras palabras, Panamá ha llegado al tope de su endeudamiento, un endeudamiento que supera el 50 por ciento del Producto Interno Bruto considerado un límite racional y prudente.
Si el gobierno de Mireya Moscoso recurriera a aumentar la deuda externa para emprender obras sociales, tropezaría con serias dificultades en los organismos de crédito internacional para conseguir que se le preste dinero, exhibiendo un endeudamiento tan grande. Con números en rojo sólo podrían obtenerse, antes que préstamos de desarrollo, ayuda de urgencia notoria.
Economía y Fianzas desglosa la deuda pública externa de la deuda pública interna, lo cual es pertinente. La deuda externa asciende a B/. 5.179.7 millones, lo que representa el 56.2 por ciento del PIB. La deuda interna es de B/.1.835 millones, es decir 43. 8 por ciento.
El informe de Economía asegura que durante 1998 hubo una reducción de B/. 43.4 millones en la deuda pública interna y un aumento de B/.128.7 millones en la deuda pública externa.
Algunos economistas dudan de la actualidad de las cifras de la deuda pública interna. Ellos desearían que el gobierno actualizara el monto de los aportes no pagados a la Caja del Seguro Social y, asimismo, que se esclareciera a cuánto asciende el sobregiro gubernamental en el Banco Nacional. Con la revelación de esas cifras complementarias se conocería oficialmente el monto de la deuda interna y se deslindaría la realidad de las finanzas públicas. Con una frase digna del recordado Mario Moreno "Cantinflas", el Contralor Gabriel Castro ha declarado que la situación de las finanzas no es buena, pero tampoco mala.
Con las puertas cerradas del Fondo Fiduciario y la deuda externa e interna, ¿qué otros caminos podría recorrer el próximo gobierno para hallar fuentes de ingreso y gasto público: ¿impuestos, aranceles aduaneros?
El informe de Economía admite que los impuestos cayeron, no obstante el crecimiento de los ingresos totales del gobierno central en 4 por ciento. Se reconoce que las bajas recaudaciones provienen de la terminación efectiva del pago del impuesto a la renta de la Zona Libre de Colón, la persistencia de exenciones, subsidios, y un desfase en el impuesto de utilidades de las empresas privatizadas.
Pero lo que no se destaca adecuadamente es que la baja de aranceles es un autogol, desde el punto de vista de las recaudaciones tributarias.
Si el nuevo gobierno recurriera a las aduanas a la búsqueda de recursos encontrará la tranca de las rebajas pactadas con la OMC, que reducen a casi la mitad de los impuestos aduaneros que pagaban antes del controvertido acuerdo. Pero las contradicciones se multiplican en este rubro arancelario. El apoyo prometido por la presidenta electa Mireya Moscoso al sector agropecuario para capear la depresión del auge de las importaciones de productos similares foráneos, ya sea en forma de créditos, ya sea en forma de subsidios, ya sea en financiamiento de programas de cooperación técnica, no podrá ser compensado con recursos provenientes de los aranceles que tienen el efecto de una escopeta de dos cañones. Con el cañón de las rebajas arancelarias los pone a merced de una desproporcionada competencia. Con los disparos del otro cañón de una caja fiscal llena de huecos por la reducción de los impuestos aduaneros, están listos para el paredón de fusilamiento.
El informe económico del último año del gobierno de
Pérez Balladares quizás explica la cautela de Mireya Moscoso en dar a conocer los nombres de los nuevos ministros.
Para Economía y Finanzas se anda buscando un mago o un taumaturgo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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