Economía

Una década de trastornos en tan solo doce meses

En un año, 2008, ocurrieron hechos que debieron registrarse en diez. Todo sucedió muy rápido. La vorágine fue tal que, por ejemplo, el destino de algunas instituciones financieras cambió entre un viernes y el lunes siguiente.


El martes 11 de marzo del 2008, el Banco de Canadá, el Banco Central Europeo, el Banco Nacional de Suiza y la Reserva Federal de los EE. UU. anunciaron medidas para enfrentar un extraordinario pronóstico de escasez de liquidez mundial; una coordinación con pocos precedentes, vaticinando un año de medidas fiscales desconocidas desde hace 70 años. Para esa fecha, las prioridades en Panamá se tornaban al extraordinario precio del petróleo y su efecto en la canasta básica; aún no se hablaba de nuestro "blindaje" sobre dificultades financieras en ultramar, y ese día Bear Sterns valía $5,000 millones.

Solo cinco días más tarde, en un acuerdo negociado en el transcurso del viernes 14 y su esperada declaración de quiebra el siguiente lunes, JP Morgan Chase compra Bear Sterns por $236 millones

Su edificio en Nueva York valía $1,100 millones. Para hacer factible la operación, las autoridades norteamericanas comprarían $29,000 millones en créditos dudosos.

 

Lehman Brothers, para palear dudas en ese momento, resaltaba su enorme liquidez de $34,000 millones (Bear tenía solo $15,000 millones al final del 2007), $64,000 millones en bienes líquidos y $99,000 millones en otras subsidiarias.

Mientras tanto, en Panamá, el gobierno otorgaba subsidios al combustible e implementaba agro-Compita. En el norte, la crisis de hipotecas "sub prime" engordaba.

Para mediados de septiembre, el gobierno norteamericano se vio obligado a preparar paquetes de rescate para inyectarles liquidez y confianza a Freddie Mac y Fannie Mae. Luego de varias semanas en discusión, y con fuertes críticas al mercado sobre estrategias de short-selling (extraordinariamente, se suspenderían estas posiciones en los días siguientes), se da una reunión de emergencia el sábado 13 de septiembre para llegar a una formula de fusión para Lehman Brothers, que enfrentaba una posición insostenible. A diferencia del ejercicio de Bear Sterns en marzo, Lehman queda sin rescate y se deja a la merced de la quiebra.

 

El domingo 14 de septiembre, Merrill Lynch, la próxima mega - institución bajo presión financiera, acepta fusionarse con Bank of America. El lunes 15, Lehman Brothers se declara en quiebra - se calcula que sus acreedores perdieron entre $75,000 y $200,000 millones. Morgan Stanley, para contrarrestar especulación en esos días, se siente obligado a reportar sus ganancias trimestrales de $1,425 millones ese martes - un día antes de tiempo. Esa misma noche la Reserva Federal le extiende un préstamo de $85,000 millones a AIG, el coloso de seguros, quien asegura contra el incumplimiento de créditos.

Increíblemente, el huracán financiero no se dispersa. Dos semanas más tarde, Wachovia es forzado a venderse a Citigroup por $2,200 millones (asumiendo $42,000 millones en pérdidas; en la venta se le pasan $12,000 millones en créditos dudosos al FDIC) a la vez que reguladores federales cierran a Washington Mutual ??" el fracaso bancario más grande en la historia norteamericana.

Luego del tormentoso septiembre, en solamente la primera semana de octubre, los mercados de valores mundiales perdieron $7 billones (siete millones de millones; en inglés, "trillion"), según Bloomberg.

 

En octubre, luego de una ácida disputa entre el Ejecutivo y el Congreso norteamericano, se aprueba un paquete de $700,000 millones para atender los problemas del sector bancario. El 13 de noviembre, Henry Paulson, Secretario del Tesoro norteamericano, anunció que a su juicio la tormenta que azotaba las instituciones financieras había acabado: "creo que el sistema bancario ha sido estabilizado", dijo.

Y añadió "Nadie se está preguntando si hay otra institución que pueda fracasar y que no pudiéramos hacer nada al respecto".

Días después de este anuncio, el valor accionario de Citibank bajó 75% en una semana.

 

Ya en los últimos días de diciembre es claro que la temporada de ventas estadounidense no cumplió sus expectativas; aún con reportes de abarrotamiento durante el "Viernes Negro" ("Black Friday") del Día de Gracias.

Los reportes ahora esclarecen que las ventas fueron hasta un 20% inferior en rubros como ropa femenina, electrónica y joyería. En tiendas importantes, descuentos de hasta 70% no lograron frenar bajas en ventas de hasta 4% en términos generales.

Más de una docena de cadenas comerciales han pedido refugio en medidas de protección legal contra acreedores ante el clima de limitados e inciertos créditos.

Actualmente Bank of America, JP Morgan Chase y Citigroup tienen el 30% de los depósitos norteamericanos - una acumulación extraordinaria y sin precedentes regulatorios en Norteamérica - convirtiéndolos en entidades cuasi-estatales, según Charles Geisst, historiador de Wall Street.

En Panamá.
Nuestro crecimiento seguirá envidiable en términos comparativos, proyectándose a 5% para este año. De una trayectoria de crecimiento de alrededor de 9% los últimos años, el ajuste proyectado implica una desaceleración marcada en los sectores que han sido la vanguardia de crecimiento en los últimos años.

El sector de la construcción ha tenido el crecimiento más visible. En el 2008 más que se duplicó el número de permisos otorgados para la Ciudad de Panamá que en el 2006; en el 2007 y 2008 crecieron un promedio anual de 30%. En términos de entrega de materiales, según cifras oficiales, para septiembre del 2008 ya se había superado el volumen de concreto entregado el año anterior.

En términos de empleo, la construcción ha crecido 40% en los últimos tres años, ahora empleando unas 150,000 personas. Una contracción en el sector sería complicada socialmente, ya que gran parte de la mano de obra no ha desarrollado destrezas técnicas, y su movilidad laboral es cuestionable.

El inminente proyecto de expansión del Canal y las inversiones públicas programadas para este nuevo año deberían suavizar ajustes en este renglón de la economía.

Como se ha reportado, los ingresos en peajes del Canal continúan creciendo (aún con leves mermas en números de tránsitos), producto de los acordados ajustes en peajes, y movimiento portuario sigue creciendo arriba del 12%. En la medida en que el crecimiento de este sector es determinado casi exclusivamente por factores externos a Panamá, el rubro de actividad portuaria podría ser afectado por factores recesivos fuera de nuestras fronteras.

El sector turismo también ha constituido una extraordinaria nueva fuente de divisas.

Panamá llegó al millón de turistas al año en el mes de agosto (dos meses más rápido que en el año anterior) y, en términos de gasto turístico se superaron los B/ 1,400 millones, con una tasa de crecimiento arriba del 18% de manera sostenida hasta octubre, desde hace varios años.

El pronóstico del crecimiento en este sector es especulativo frente a una crisis mundial, y es probable que habrá un ajuste en el 2009; sin embargo, es importante destacar la notable diversidad de turistas e inversionistas llegando a Panamá.

Indicativo de la continuación del crecimiento económico interno, las importaciones y los impuesto recaudados por importación demuestran aumentos marcados del 2007 al 2008 - arriba del 20% - producto del pujante comercio interno del país, empujado por factores como el crecimiento bancario y crediticio.

Es importante recalcar que la producción pecuaria del país no tuvo crecimiento significativo, superior a años anteriores, posiblemente por inflación en precios de alimentos complementarios.

A la par del aumento comercial, la banca panameña demostró hasta octubre del 2008 un robusto crecimiento tanto en depósitos como en préstamos. Los depósitos crecieron de manera decreciente a lo largo del año, pero nunca menos del 17% comparado con el 2007, al igual que la cartera de préstamos, lo cual implica una agilidad en ese sector en convertir depósitos en inversión real.

un frente a los eventos internacionales que han arrojado duda sobre la infraestructura bancaria del norte, en Panamá no tenemos un problema de imagen con las nuestras, pues hay confianza en nuestra regulación.

Sin embargo, en la medida en que la banca internacional radicada en Panamá carezca de capital por razones de la crisis, podría producirse una estrechez crediticia local que afectaría las tasas de interés locales por mero efecto de oferta y demanda.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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