Es común escuchar que la Caja de Seguro Social está al borde del colapso, que las reservas se están agotando y no se puede pasar por alto la palabra déficit que es la más sonada en todos los sectores.
No obstante, parece ser que nadie se preocupa en buscar la solución al problema, sino solamente en recordar la crisis que afronta la institución y repetir incansablemente que hay que tomar medidas para salvar la institución de seguridad social.
Pero ¿cuáles medidas?, es la pregunta que todos nos hacemos y que nadie conoce, pues a pesar de acercarse la hora de las reformas a la Caja de Seguro Social, este es el secreto mejor guardado.
No es momento de pensar cómo se originó el problema, ya es hora de hablar del remedio y no estancarnos en la enfermedad, porque así no se logrará la respuesta para solucionar la crisis.
Subir la edad de jubilación, disminuir la morosidad, reducir el número de beneficiarios, son algunas medidas que se han mencionado podrían ser la intención del gobierno nacional.
Sin embargo, los economistas opinan que esto no arreglaría el problema de raíz, porque se convertirían en más parches para la institución.
Con la CSS está pasando algo similar a las reformas fiscales, las cuales representan un duro golpe para el bolsillo y fueron aprobadas pese al rechazo de diversos sectores que se opusieron al Impuesto sobre la Renta Mínimo Alternativo (IRMA).
Ahora está sucediendo casi lo mismo, pues se está en un supuesto período de consultas, sin embargo, lo que se está haciendo es una divulgación del problema financiero que enfrenta la institución y que amenaza con la quiebra de los cuatro programas que administra.
Esto es algo que todos sabemos, lo que urge ahora es establecer propuestas claras para salvar nuestra seguridad social.
El proyecto de reformas que se avecina está confundiendo a la ciudadanía, lo que permite rumores y el descontento del pueblo que teme por su jubilación.