Es notable como cambian las cosas. Estados Unidos terminó la década de los noventa con consistentes superávit fiscales incluyendo el récord de US$ 237,000 millones en el año 2000. Sin embargo, un fuerte aumento del gasto así como una caída en los ingresos públicos como producto de la desaceleración económica ha generado un déficit de US$ 374,000 millones durante 2003. Las proyecciones oficiales marcan para 2004 un déficit aún mayor de 4.3% del PBI. De continuar esta tendencia -irónicamente siempre bajo gobiernos republicanos- el déficit fiscal americano va en camino de superar el récord histórico de 5.9% en 1983 durante la administración Reagan.
Más allá de la magnitud de los números, el caso americano sigue la tendencia global de las principales potencias. Japón viene acarreando un déficit fiscal de 7.7% del PBI y los principales países europeos superan el 3% autorizado en Maastricht. .En el caso particular de EU., la política fiscal expansiva está asociada también a la guerra contra Irak, Afganistán y el terrorismo. El aumento en los gastos de Defensa supera al de la Guerra de Vietnam en el 67. El plan republicano de reducción de impuestos tampoco ayuda. Y finalmente el déficit fiscal americano cobra particular relevancia dado el histórico déficit paralelo en su cuenta corriente (5% del PBI) financiado con el ahorro del mundo a razón de U$S 1500 millones diarios. Es evidente que EU. está utilizando todas las herramientas a su alcance para ayudar a la reactivación, particularmente con vistas de la elección de 2004.