A fines de la semana pasada, el estudiante universitario Víctor Jiménez reparó que el celular de su propiedad personal no estaba en la mesa de noche al lado de su cama en la que acostumbraba dejarlo. Tenía los minutos contados para salir disparado a un examen de Derecho Civil en la ULACIT y tuvo que irse sin su celular. Al regresar a su casa, revolvió sus libros, discos ,ropa y todo el mobiliario de su cuarta, buscando el celular y no lo encontró. Preguntó a todo el mundo y nadie en la casa decía haber tomado el celular. Aterrada de lo que estaba ocurriendo en casa, la madre de Víctor reparó en que, en los últimos días, un plomero, un electricista y un pintor habían estado trabajando en el hogar y que uno de ellos podía haber robado el celular. Pero todos los trabajadores negaron haberlo hecho.
Hasta que el propio Víctor,48 horas después del robo, tomó la decisión de llamar a su propio número de celular. Fue así que para su sorpresa respondió el celular, pero en lugar de su voz oyó la voz del electricista, quien daba su nombre y comunicaba que el número de Víctor era el nuevo número de su apócrifo celular.
El caso de Víctor Jiménez no es el único en la ciudad.Todos los días las empresas operadoras de celulares reciben llamadas notificando pérdidas y hurtos de celulares. Los usuarios ,en los casos de hurtos, resultan víctimas de ladrones solitarios y también de la acción de una banda especializada en el robo y venta rápida de celulares, previa manipulación de los códigos originales de los usuarios.
¿ Qué se deben hacer en estos casos? ¿Pueden ayudar a los usuarios las compañías en vista de la tendencia creciente se incrementara del diez al quince por ciento , entre pérdidas y sustracciones de celulares, en un mercado que se calcula ha llegado a cien mil aparatos en circulación y sigue aumentando?
Aneth de Arosemena, gerente de productos ventas de Cable & Wireless, dice que ya se ha tomado cartas en el asunto, dado el crecimiento del mercado de celulares. La situación es especial en Panamá. En otros países, el uso de celulares se concentra principalmente en profesionales y gentes de empresa . Pero en Panamá el fenómeno del celular abarca una gama heterogénea de usuarios que va desde empresarios y ejecutivos hasta amas de casa, estudiantes de universidad y escuela, buhoneros , comerciantes, personas sin oficio ni beneficio .
La medida más segura es llamar inmediatamente a la empresa vendedora para proceder a "bloquear" el código del celular.
Es una gestión personal que debe realizar el usuario en oficinas de la empresa y no limitarse a dar cuenta de la desaparición del celular por simple llamada telefónica. Sino se bloquea el código, no hay hasta ahora un mecanismo seguro para detectar quién tiene el celular, ya lo haya robado o lo encontró perdido y lo está usando .
Las empresas están alertas para comprobar si la desaparición supuesta del celular es real o se trata de una táctica para obtener un nuevo producto a mejor precio. Para salir de la duda, las empresas están entrenadas para hacerle preguntas personales al usuario que están en la base de datos y así saber qué es lo que está pasando en caso de tratarse de un impostor.
La situación de incertidumbre ha llevado a las empresas a crear un sistema de seguridad. Consiste en un plan de seguro con el pago de una suma adicional entre B/.4 a B.6 dependiendo de la compañía y del modelo del aparato. Asimismo se incluye otro pago de un balboa mensual para proteger la integridad del celular.
El mercado local ofrece diversos precios el cual va de B/ 80.00 a B/ 600. 00 dependiendo del modelo. Ahora hay ofertas por Navidad en la que se ofrecen celulares muy rebajados o se regalan por la compra de ciertos artefactos de regular precio. Todo esto naturalmente sin incluir la tarifa mensual fija, la piezas como baterías, cargadores o los planes de protección que ofrece las empresas proveedoras; por lo que la pérdida o el hurto de un celular representa un "dolor de cabeza" para los afectados.
Desde que incursionó la telefonía celular en Panamá, la misma ha sido una actividad económica que ha generado millones de dólares a las dos empresas encargadas de proveer el servicio ,Bell South (BSC) y Cable & Wireless (C&WP), cuyas cifras generan un mercado de 100 mil clientes, según el último reporte del mes de agosto de una fuente de Cable & Wireless.
Las fuentes consultadas indican que al día se reportan de 3 a 20 llamadas diarias de los usuarios sobre pérdidas o robos del celular.
Tanto la gerente de promociones de Cable & Wireless, Aneth de Arosemena , como el gerente de atención al cliente de Bell South Fèlix Ruiz coinciden que hasta la fecha no poseen un mecanismo efectivo para determinar si un teléfono que se reporta como perdido, ha sido robado.
De Arosemena precisó que todo celular que se reporte como extraviado se incluye dentro de una base de datos denominada "lista negra" y así evitan abusos de ajenas personas.
Ante la posibilidad de que una persona ajena al número celular reactive el equipo, aseguró que mediante el "bloqueo" resulta imposible está probabilidad, ya que se corre el riesgo de dañar el equipo.
Las empresas que brindan el servicio de telefonía celular, recomienda a los usuarios que llamen inmediatamente para que se pueda bloquear el número.
Previo a esto las empresas sugieren que el equipo se incluya en un plan de seguro que integra no solo pérdida, sino golpes, humedad del aparato entre otros aspectos.
Aunado a esto se les solicita tener más cuidado en los lugares donde transitan los dueños como restaurantes y taxis y así no olvidar el celular.
Las compañías encargadas de ofrecer el servicio señalaron que desconocen la operación de una banda de delincuentes que se dedique al hurto de celulares.
De igual modo, una vocera de la Policía Técnica Judicial (PTJ) indicó que no se maneja algún expediente sobre el particular; ya que en este tipo robos se incluye dentro de los robos generales que se realizan en los hogares como a la personas. El precio del celular no estimula el desenvolvimiento de las denuncias de robo, por otro lado.
Sin embargo existen versiones de que en la ciudad capital está operando un grupo, que hurta y desbloquea los celulares, para ofrecerlos a un precio más mòdico. Se les conoce en el argot popular como los "erizosex". Al parecer se trata de delincuentes que han aprendido a "desbloquear" y a "reactivar" y de esa manera borrar el rastro de los robos .
El mercado negro de celulares es una prueba del auge de la comunicación moderna en Panamá y plantea a la policía y a las operadoras un desafío constante que deben enfrentar para ahorrar los disgustos de los legítimos usuarios del sistema.