La agricultura urbana permite a las familias que residen en lugares con poco espacio, emplearse en una ocupación que le puede traer beneficios económicos y psicológicos.
Esta actividad debería ser del diario vivir y no verse como algo extraordinario, cada familia debería poder abastecerse de sus propios alimentos y eso está relacionado con la seguridad alimentaria.
En Panamá, hace falta más instrucción, las Juntas Comunales podrían jugar un papel importante, donde pudieran desarrollar capacitaciones gratuitas, que la gente aprenda de esto.
Los medios de comunicación, ya sea escritos, televisivos, radiales y virtuales, pueden contribuir mandando mensajes sobre las ventajas de tener un huerto en el hogar.
Existe una realidad latente, hay veces que se manipula la producción de los alimentos creando una escasez ficticia para incrementar los precios.
La población no tiene que depender de esa situación, de allí la importancia de promover en las áreas urbanas y periurbanas la agricultura en pequeña escala.
Además, el dinero que se destina a comprar los productos caros, podrían usarse para adquirir otros bienes y servicios que mejoren la calidad de vida de las familias.