Los ministros de Empleo de la UE comenzaron a definir ayer, los indicadores comunes que pondrán en marcha para medir y valorar los progresos de cada estado de la Unión en favor de la calidad del empleo. Todos los ministros coincidieron en que "no hay que abrir un nuevo proceso", sino integrar calidad en los que ya existen, sin dejar de mantener los esfuerzos para lograr los objetivos de cantidad, declaró la presidenta del Consejo y titular belga de Empleo, Laurette Onkelinx.
Los objetivos de cantidad definidos el año pasado en la Cumbre de Lisboa, donde los Quince se fijaron como meta llegar al pleno empleo en el año 2010, se mantendrán de forma paralela porque, precisó Onkelinx, "sin empleos no puede haber calidad en el empleo".
En rueda de prensa posterior a la reunión informal que hoy han mantenido los Quince, la primera que se celebra bajo la presidencia belga de la UE, Onkelinx explicó que todos los ministros están dispuestos a comenzar a trabajar para concretar cuáles deben ser los parámetros a adoptar para controlar la calidad de empleo.
Los trabajos se harán tomando como referencia la propuesta aprobada el pasado 20 de junio por la Comisión Europea, en la que se incluye "una cincuentena de indicadores" que se agrupan en diez apartados.
Son, por ejemplo, los relativos a la satisfacción del trabajador en cuanto a la remuneración, la cualificación o formación, medidas relacionadas con la salud y seguridad, diálogo social, organización del trabajo y no discriminación. "Tenemos seis meses y el debate de hoy nos ayuda" a comenzar a preparar la lista final de indicadores que Bélgica pretende que sea ratificada por los jefes de Estado o de Gobierno de la UE en la Cumbre de Laeken del próximo mes de diciembre, con la que Bélgica cerrará su presidencia de la Unión.
Los responsables de Empleo comunitarios mantienen diversas opiniones en cuanto al número de indicadores comunes que deben acordarse, según la ministra belga, quien precisó que lo importante ahora es que todos van a comenzar a evaluar la situación de la calidad laboral en sus respectivos países.
En el caso de España, por ejemplo, el ministro de Empleo y Asuntos Sociales, Juan Carlos Aparicio, se ha mostrado partidario de no dispersar el número de indicadores y que éstos sean fiables y transparentes y, sobre todo, que permitan conocer, no tanto un momento concreto de la vida laboral de un país, sino su evolución en este tema.
El ministro español ha precisado, no obstante, su preocupación ante la posibilidad de que con esta normativa se relaje el trabajo y los esfuerzos que se están realizando para la creación de más empleo. "Hay dos debates que pueden considerarse simultáneos.No puede hablarse solamente de calidad mientras sigue habiendo unas tasas tan importantes de paro en muchos países de la UE", subrayó.