La educación superior puede contribuir y, de hecho, aporta a la meta establecida por los países conocida como los Objetivos del Milenio (ODM).
Hay que trabajar para concienciar a las instituciones de educación superior de la importancia que poseen en los países y contribuir al cumplimiento de los ODM.
Las universidades de agronomía en los diversos países desempeñan un papel clave en el impulso del desarrollo agrícola rural mediante la enseñanza, la investigación y los programas de proyección exterior.
De hecho, en América Latina y el Caribe debe impulsarse en todos los ámbitos de la educación superior el desarrollo rural. En el campo de la ingeniería, por ejemplo, los estudiantes deben estar informados de los materiales con que se han construido los edificios de la zona, de los suministros de agua y de las tecnologías sanitarias adecuadas a las zonas rurales y de las fuentes de energía alternativa.
De igual manera, se puede investigar las causas del analfabetismo en algunas zonas concretas, organizando programas de alfabetización para padres, que luego pueden decidirse a mandar a sus hijos al colegio, instando a sus alumnos a inclinarse por los destinos rurales.