La aplicación inmediata de medidas de ahorro energético y el desarrollo de las tecnologías para la captura y el almacenamiento de CO2 son imprescindibles para romper con la inercia actual del tirón de las emisiones, insostenibles en el horizonte de 2050 para la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
Esta es la principal conclusión de un informe presentado ayer por la AIE, que advierte de que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de mantenerse las políticas energéticas actuales aumentarán un 137% en el mundo en 2050 respecto del nivel de 2003.
La Agencia considera ese nivel "insostenible", porque acarrearía "un calentamiento climático inaceptable", problemas de aprovisionamiento energético y un costo insoportable en términos económicos, explicó el responsable del informe, Fridjof Unander.
"Es posible un futuro energético sostenible, pero sólo si actuamos urgente y decisivamente para promover, desarrollar y desplegar una combinación de todas tecnologías energéticas", señaló el director ejecutivo de este organismo que reúne a los principales países consumidores, Claude Mandil.
Unander aseguró que la prioridad dada por la AIE al desarrollo de la tecnología para capturar el CO2 no es una apuesta política que inhiba los esfuerzos de ahorro de energía, sino que tiene en cuenta que los países en desarrollo tienen grandes reservas de carbón que van a utilizar en los próximos años para cubrir sus necesidades energéticas.
De mantenerse las políticas actuales, el peso del carbón en la producción mundial de electricidad -que de por sí supone la mitad de las emisiones de CO2- pasará del 39% en 2003 al 46% en 2050.
El director ejecutivo alertó de que "si no logramos hacer viable la captura y almacenamiento de CO2, el costo de mitigar las emisiones será mucho mayor".
Preguntado sobre la forma de favorecer el desarrollo de esas tecnologías, Mandil recordó la postura de su organización contra las subvenciones pero señaló que "las emisiones de CO2 tienen un costo" y los Gobiernos deberían establecer mecanismos para que se traslade a las empresas.
La AIE calcula que el desarrollo de las tecnologías que evitan emisiones de CO2 tendría un costo global de 7, 9 billones de dólares hasta 2050, aunque permitirían sustituir 4, 5 billones de dólares en inversiones para la producción energética con combustibles fósiles, por lo que el sobre-costo respecto al escenario de seguir con las políticas actuales sería de 3, 4 billones.
El informe responde al encargo que hicieron los países del G8 en su cumbre del pasado año para que la AIE le aconsejara sobre escenarios alternativos para "un futuro energético inteligente, limpio y competitivo".