El presidente uruguayo Jorge Batlle anunció ayer que mantenderá el ritmo devaluatorio en su país, porque de tener en cuenta el "proceso errático" en Argentina debería modificar su política cambiaria "tres o cuatro veces por día o tres o cuatro veces por hora". "Por ahora no tenemos ninguna razón para cambiar", aseguró el jefe de Estado en conferencia de prensa a su regreso de una gira por México y Estados Unidos.
Anticipó que tomar medidas basado en especulaciones de lo que pueda pasar en Argentina no es conveniente: "hasta hoy el proceso en Argentina es en sí mismo errático en cuanto a tomar un camino, (por tanto) cualquier cosa que digamos no tiene mucho peso, cualquier cosa que hagamos, la embarramos".
"Hasta ahora Uruguay ha podido sobrellevar con éxito las dificultades tremendas que le pudo haber causado la situación argentina a nuestro sistema financiero. Acabamos de firmar un acuerdo con el Fondo (Monetario Internacional, FMI) muy exitoso, así que vamos a seguir así", destacó.
111Batlle recordó que "Uruguay ha establecido (en enero último) un sistema de movimiento administrativo del tipo de cambio (ritmo devaluatorio) de 2.4% por mes y no hemos tenido ninguna razón para modificarlo".
Batlle recordó que "Uruguay ha establecido (en enero último) un sistema de movimiento administrativo del tipo de cambio (ritmo devaluatorio) de 2.4% por mes y no hemos tenido ninguna razón para modificarlo".
Al fin de la convertibilidad argentina, a inicios de año, Uruguay decidió duplicar la banda de flotación de la cotización del dólar del 6% al 12%, y llevó el ritmo devaluatorio del peso uruguayo de 1.2% a 2.4% mensual, cerca del 30% anual.
Durante 2001 el valor del billete verde evolucionó un 12.94%, contra un 3.59% del Indice de Precios al Consumo (IPC), mientras que para 2002 se proyecta una devaluación de aproximadamente un 30% y una inflación del 9%.
La cotización de la divisa estadounidense, a tipo vendedor interbancario al 31 de diciembre del año pasado, llegaba a 14,769 pesos, mientras que el lunes cerró a 15,115 pesos.
La economía uruguaya, en su cuarto año de recesión, sintió la crisis argentina por la pérdida de competitividad, y por el impacto en su sistema financiero que hasta noviembre 2001 recibió depósitos desde el vecino país, y a partir de diciembre sufrió fuertes retiros tras la implantación del llamado "corralito" en Argentina (imposibilidad de movimientos bancarios).
"Por suerte el impacto que produjo en Uruguay la situación argentina finalizó antes de llegar a un acuerdo definitivo con el Fondo", expresó Batlle. El FMI aprobó el lunes un acuerdo hasta el 2004, por el cual concede a Uruguay un crédito de hasta 743 millones de dólares, pese a las perspectivas negativas para 2002: caída del producto de 1.75%, inflación del 9% y déficit fiscal del 2.5%.