Ahorristas del uruguayo Banco Comercial, actualmente en liquidación tras una estafa de sus directores, Carlos y José Rohm, y una corrida de depósitos posterior, preparan una demanda en Estados Unidos contra los socios extranjeros de la institución, anunció el abogado Miguel Loinaz.
"Nuestro juicio va a ser contra los tres bancos (propietarios del Comercial, JP Morgan, Crédit Suisse y Dresdner Bank), y creemos que allí es el mejor lugar para obtener un resultado en el plazo más corto, esa es la verdad", aseguró Loinaz.
"Estamos terminando de armar la presentación en Estados Unidos, donde hemos ido varias veces para contactarnos con los abogados que hemos elegido allí y que hace ya casi un año que están trabajando en esto", declaró Loinaz a radios uruguayas.
La estafa afectó a los ahorristas uruguayos y argentinos del Comercial en cerca de 600 millones de dólares, estimó Loinaz. El banco fue intervenido por el gobierno uruguayo al fin de un feriado de seis días en agosto de 2002 por falta de liquidez y capitalización, después de una corrida que durante el año se llevó 45% del total de depósitos bancarios, y en diciembre se decidió liquidarlo.
Con sus carteras sanas y las de otros dos bancos en situación similar (Montevido y Caja Obrera) se creó el Nuevo Banco Comercial (NBC), cuyo paquete accionario está totalmente en manos del gobierno uruguayo.
Carlos Rohm está preso en Buenos Aires por maniobras que afectaron a otros bancos en Argentina. Su hermano José se encuentra prófugo de la justicia. "Para un juicio en Uruguay estaríamos hablando de ocho años como mínimo; en Estados Unidos tienen un plazo más corto y uno acciona directamente en el lugar donde están. Los perjuicios publicitarios y de imagen son mucho mayores que los que podemos causar aquí", explicó Loinaz.
"Un problema que nos planteó el estudio norteamericano es la responsabilidad objetiva de esos tres bancos en el vaciamiento, no sólo del Comercial sino de todo el grupo, porque en realidad eran socios además en Saint Louis Investments, en la Compañía General de Negocios, en el Banco de Santa Fe, en el Banco General de Negocios (todos en Argentina) y en una lista de sociedades", recordó.
No obstante, advirtió que esa actitud debe ser recíproca, al recordar que esa flexibilidad "no la mostraron todos los países (centroamericanos) en la ronda de Cancún".
"Con lo que pasó en Cancún podemos ver los peligros de la intransigencia, de la inflexibilidad", dijo Vargo. "Vinimos a esta ronda con algunas expectativas y creo que las hemos concluido. Estamos en el camino correcto pero eso no significa, desde luego, que no haya asuntos difíciles, y estamos encontrando las maneras para encontrar respuestas", agregó.
Vargo explicó que su país maneja una "lista negativa" o anexo de medidas de no conformidad, en la que se colocarán los servicios sobre los que, por impedimentos legales, no aplicará el tratado. En esa lista Estados Unidos desea poner la telefonía celular.
Por su parte, el Consejo Empresarial Centroamericano (CECA) celebró los avances de la ronda, pero advirtió que Estados Unidos aún no ha consolidado la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC), que permite el ingreso de productos del istmo sin aranceles. También advirtió que pedirá exclusiones de productos sensibles si Estados Unidos mantiene los subsidios internos.
Los negociadores centroamericanos se reunirán a partir del 6 de octubre en Guatemala para preparar su posición de cara a la octava ronda, prevista para fines de octubre en Houston (EEUU).