El vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, almorzó ayer con varios ciudadanos en un restaurante de Virginia, entre ellos un inmigrante colombiano, para instar al Congreso a que evite un “precipicio fiscal” y prorrogue los recortes de impuestos para la clase media.
“El inconveniente de caer en ese precipicio (...) es muy real. Este no es el momento de aumentar la carga de la gente de clase media”, dijo Biden, rodeado de siete personas en un restaurante de Arlington (Virginia), colindante con Washington.
Entre los siete invitados al almuerzo con Biden figuró el colombiano Fernando Garavito, nacionalizado estadounidense y padre de dos hijos. Su esposa perdió su empleo y la familia depende únicamente de su salario, dijo.
Los Garavito, que viven en Potomac (Maryland), conforman la típica clase media que se vería afectada si suben los impuestos, reduciendo su poder adquisitivo y su capacidad para cubrir sus necesidades básicas de techo y comida.
Mientras, Bob Hage, un pequeño empresario de Pennington (Nueva Jersey) y padre de tres hijos, incluyendo dos mellizas con serias discapacidades, dijo que si el Gobierno le aumenta los impuestos tendrá que eliminar algunas de las terapias y actividades claves para el desarrollo de sus hijas.