El jugador argentino del Valencia, Pablo Aimar, cuajó un completísimo partido con su equipo y logró marcar un gol en la clara victoria del conjunto levantino ante el Espanyol por 1-3.
Aimar metió el tercer tanto del Valencia, en el minuto 60 de partido, que sirvió para sentenciar de forma completa el choque; su compañero Roberto Fabián Ayala tuvo un papel correcto y dio bastante seguridad a la zaga del equipo.
El Valencia fue un vendaval en Montjuïc, ofreció ante el Espanyol su mejor versión y ya tiene los mismos puntos que el cuarto clasificado, el Real Madrid, que marca la frontera de la Liga de Campeones. El equipo de Quique no dio opciones. Angulo, Villa y Aimar pusieron en el marcador un 0-3 que los locales sólo lograron maquillar al final.
Quique quería que el Valencia fuera un equipo invisible y lo consiguió en Montjuïc, porque los jugadores del Espanyol no acertaron a verlo. Los blanquinegros jugaron a placer. Claro, eran invisibles ... En la montaña mágica, donde el equipo blanquinegro ha cimentado el inicio del éxito en dos de sus últimos títulos de Liga, barrió al Espanyol. Fue un vendaval. Quique quiere que se olviden de su equipo, que no cuente en las quinielas, ya que cree que es la mejor forma para llegar al éxito y reverdecer laureles. Y es lo que hicieron sus jugadores. Jugar a placer, gustándose por momentos. Ya acumulan tres victorias consecutivas y hay que remontarse muchos atrás para encontrar una situación así.
El Valencia fue eficaz y sacó la máxima rentabilidad a su juego.
Valencia despierta
El conjunto que orienta el técnico Quique lleva tres triunfos en fila.