Economía

Venciendo día a día el reto de exportar en Panamá

No es nueva en el lugar, de niña su padre se mudó a las tierras chorreranas para estar cerca de la capital al ir a trabajar, con los años ella se dedicaba a la cría de ganado hasta que encontró su pasión.


Como una hormiga se sentía, Edna De Vergara, allá por el año 2000. Había asistido a una feria de exportación y unos japonenses dijeron que comprarían 25 contenedores de piña por semana.

“Yo pensaba que esa gente estaba loca, comenzaba yo con 2 hectáreas de piña, y lo que ellos pedían parecía ser un imposible” expresó De Vergara.

 

Ahora la productora exporta entre 8 a 12 contenedores semanalmente, los que tienen la capacidad de llevar 7 mil cajas, y en cada caja van entre 5 a 10 piñas, según sea el que las adquiere, ya que en Europa las prefieren chicas y en Estados Unidos grandes.

La meta De Vergara ante aquellos japoneses se a cumplido casi al 50% y está próxima, al menos en sus planes, a obtener el otro 50% restante duplicando su producción.

 

Anualmente De Vergara cosecha un promedio de 500 mil piñas y su reto es llegar al millón de piñas producidas. Así, vencería la apuesta de exportación que se propuso aquel día, en que se sentía una hormiga.

El cómo lo hará es complejo. “Esto es comenzar de cero, necesito de todo lo que tengo, pero doble” expresó De Vergara a quien cada hectárea de las 133 que ha sembrado le rinde unas 65 mil piñas de exportación, un tipo denominado MD2, oriundo de Costa Rica, país del que Panamá tomó la tecnología, y que es el mayor exportador en la región, con 42 mil hectáreas sembradas.

De Vergara tiene en la mira aportar con su cosecha el ascenso de unas 3 mil hectáreas de piñas MD2, que el país tiene a disposición, y con esto satisfacer las necesidades del exigente mercado internacional, lo resume en una frase: “no hay vuelta atrás o crecemos o no habrá para más”.

 

Las bases.
Con al menos $350 mil invertidos en maquinaria agrícola y en promedio otros $400 mil en la planta de producción y almacenaje, De Vergara se hecho al hombro el reto de exportar.

“En el 2000 el Gobierno nos vendió la idea de sembrar piñas de exportación y me pareció buena, en ese entonces arranque con puros préstamos de la banca privada porque la estatal demora mucho y se te puede caer la cosecha” cuenta de Vergara.

La piña de exportación panameña esta compitiendo con la tica, según cuenta la productora, y esta tiene de particular su dulzura y color amarillo intenso.

 

Actualmente la empresaria ha incorporado a su hija en la compañía que creó Verba Odrec, en LLanito Verde de La Chorrera, allí apoyada en técnicos agropecuarios especialistas del Gobierno, la también criadora de pollos comenzó a cultivar la piña, incluso los primeros años la empacaban en forma manual, indicó la empresaria. Hoy, en cambio, su planta de procesamiento y empaque es automática, y desde el 2000 la ha cambiado ya tres veces.

“Mi próxima meta es ponerle aire acondicionado a la planta para que el producto se vaya refrescando con más facilidad” adelantó de Vergara, esto porque para ser tratadas y llegar a los puertos de Europa y EE.UU., deben ser refrigeradas en promedio 4 horas antes de entrar a los contenedores.

Con el aire acondicionado el tiempo de refrigeración de las piñas, que se hace en un gigantesco frigorífico de tecnología alemana que costó 100 mil dólares, bajaría a 2 horas.

Esto representa una reducción substancial en la cuenta de luz para una empresa que pese al éxito se ve también afectada por sobrecostos. (Ver más en pág 16).


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América