Partidarios y opositores del ingreso de Venezuela al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) se enfrentaron en un debate público sobre si la afiliación al bloque comercial beneficiará al país o implicará una rendición al "imperialismo" de Estados Unidos.
El debate, organizado por la Asamblea Nacional, se llevó a cabo ante el telón de fondo de las públicas reservas que ha manifestado el presidente Hugo Chávez sobre la incorporación de su país al acuerdo hemisférico, adoptado en abril por los líderes de América reunidos en Québec. Chávez, un militar retirado de discurso izquierdista, fue el único de los mandatarios que objetó la creación de un bloque continental de libre comercio para diciembre de 2005. El ALCA unirá a más de 800 millones de habitantes de las Américas.
El dirigente empresarial Pedro Palma argumentó con bríos contra quienes se oponen a ingresar al bloque. "El ALCA esta allí, tocando a nuestra puerta. No hay tiempo que perder", dijo el empresario, presidente de la Cámara Venezolana Americana de Comercio e Industria a un público de diputados, empresarios, economistas y periodistas.
Palma opinó que la membresía en el bloque, si se negocia con seriedad, puede beneficiar al país petrolero a través del estímulo de su comercio e industria, atraer inversiones extranjeras y mejorar el nivel de vida de la población. Otros oradores, haciéndose eco de las reservas expresadas por Chávez, presentaron al ALCA, impulsado por Estados Unidos, como una estrategia de Washington para extender su dominio económico y político sobre América Latina.